La desopilante cuarentena del hijo de Alberto en Olivos: «El otro día mi viejo me tiró: ‘No seas boludo'»

Dia uno
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El pasado 20 de marzo, Estanislao Fernández se enteró por televisión del aislamiento obligatorio que decretó Alberto Fernández. Minutos después de que su padre lo anunciara a la población en conferencia de prensa, el joven de 25 años recibió el llamado de su papá. «¿Por qué no te venís conmigo a Olivos?», le propuso. Desde entonces, el joven de 25 años permanece instalado en una de las tres residencias del complejo presidencial y reveló en una transmisión en vivo por Instagram cómo es el día a día y cómo está su padre.

«Mis amigos me preguntaban qué iba a pasar, porque se venía hablando mucho de la cuarentena obligatoria. Pero, real, yo no sabía nada. Me enteré por la tele», reconoció, al tiempo que aclaró: «La gente piensa que me entero antes, pero no es así. Mi papá me llamó a los pocos minutos, me ofreció venir y le dije que tenía el problema de mi gata. Me dijo: ‘Traela que acá hay lugar’. Así que acá estamos».

Dyhzy -su nombre artístico- reconoció que está un poco «enloquecida con la cuarentona» (Sic) y que le resulta extraño vivir en la residencia presidencial. «Con mi papá nunca conviví. Estoy muy agradecido de haber podido venir, porque puedo salir a caminar por los parques por ejemplo. En mi departamento, que es chico, no sé cómo la hubiera llevado». Mientras transmitía en vivo, el hijo de Alberto le agradeció además al equipo que trabaja en Olivos: «La realidad es que no estoy acostumbrado y no me gusta pedir nada. Honestamente no podría vivir acá, es gigante. En mi casa no tengo empleada doméstica. Soy una persona sencilla. No me gusta pedirle nada a nadie, ni siquiera plata a mi viejo».

Además de artista, Estanislao trabaja como diseñador gráfico freelance. «Quiero agradecer a la gente, que está siendo muy responsable y entendió la magnitud de todo. Yo también soy monotributista y me afecta en lo económico y lo laboral. Ahora no estoy trabajando, se me cayeron muchos trabajos. Pero al mismo tiempo, entiendo que la cuarentena es necesaria».

La convivencia con su padre es sencilla. ¿El motivo? Lo ve sólo veinte minutos por día. «Mi papá me había dicho vení, que vamos a estar juntos. Pero la realidad es que está trabajando todo el día. Se queda hasta las cinco de la mañana hablando por teléfono, viendo todo y a las seis se despierta para reunirse con algún ministro. No para. Tenemos pocos minutos al día para compartir».

El otro día le dije que me quería cortar el pelo y que lo iba a hacer yo solo. Me dijo: ‘No seas boludo, ya sos lo suficientemente feo’

«Hay un gimnasio chiquito y le estoy sacando el jugo. Probablemente lo hicieron en la época de Menem. Tenía mucho polvo, se ve que nadie lo usaba», bromeó. «Estoy cagado de embole, por eso me la paso haciendo lives todo el tiempo. pero al mismo tiempo, no quiero ser malagradecido, ni arrogante. Quería agradecerle posta a la gente que está entendiendo que es un momento difícil para todos».

Consultado por el «modo paternal» con el que su padre se dirigió a los argentinos, el joven reconoció: «No lo había pensado de esa manera, pero se comporta real como actúa conmigo. Me advierte si cree que algo que voy a hacer me puede hacer mal y eso lo traduce un poco a su trabajo. En mi caso, por ejemplo, me da su punto de vista y después queda en mí hacerlo o no. Pero si me sale mal, no se pone en conchudo y me dice jodete. Está y me da una mano. Siempre fue así, no es de ahora. Lo hacía conmigo y con mis primos».

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