Tener una vida sexual activa, es saludable tanto para el cuerpo como para la mente. El sexo permite conectar con otras personas y cuando se logra el orgasmo, tu cuerpo produce una sensación de bienestar de forma natural. Cuando estás en pareja y el tiempo transcurre, es muy común que empiecen a surgir dudas respecto a la frecuencia de las relaciones sexuales, o que prácticamente el sexo se convierta en algo aburrido, incómodo u obligatorio.

En general cuando se trata de vínculos estables y duraderos, es normal que los integrantes pierdan el deseo o las ganas de tener relaciones sexuales. La falta de interés puede darse por varios motivos, y no siempre implica el desamor. Se trata de factores que no son fácilmente controlables como el estrés, los tiempos, la presencia de los hijos, entre otros. En estos casos es importante ser conscientes y poner en práctica los cambios que puede hacer la pareja para seguir adelante.
Fuente: Marie Carie