Estela de Carlotto habló con Crónica: «Seguiré buscando a los nietos mientras viva»

Dia uno
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Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, no baja los brazos y sigue manteniendo vivo el recuerdo de los desaparecidos. Los argentinos, y Crónica, no olvidamos: el testimonio de una referente.

Este 24 de marzo no será un «Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia» más. ¿El motivo? El próximo 10 de diciembre se cumplen 40 años de aquel día en que un gobierno democrático volvió a ser elegido mediante el voto del pueblo. Desde aquel momento a esta parte, los derechos humanos tomaron un lugar de relevancia en nuestra sociedad. Una de las referentes de los movimientos, en los que se reivindica esta lucha, es la queridísima Estela de Carlotto.

Por eso, como ni Crónica ni las Abuelas de Plaza de Mayo olvidan, la cabeza de la organización conversó con nosotros para dar cuenta de la importancia de vivir en democracia y por qué es tan necesario conservarla a través de los años. Para que la lucha de Laura Carlotto —su hija— no sea olvidada «nunca más».

«Realmente me siento ofendida con los que pretenden decir que eso no era así, o que eran menos —los 30 mil desaparecidos—. Hay algunas malas gentes que están cuestionando el número o que tenemos ciertos beneficios que no son tales», relató a modo de denuncia al comienzo de su comunicación telefónica con crónica.

Estela de Carlotto
Estela de Carlotto y un pañuelo que es un icono de los derechos humanos en nuestro país y el mundo.

En esa misma lógica, detalló: «Cuando uno deja de hablar, o poner en las páginas de los diarios, en la televisión o donde sea, se pierden esa parte de la historia. Hay mucho interés en cierta gente de que no se hable más. ‘Eso no es cierto’; ‘Eran menos’; ‘¿Serán 30 mil?’. Y están así, buscando revolver en nuestro dolor, cuando nosotros lo único que queremos es a los desaparecidos que aún están vivos —que son los nietos— y honrar a los que están enterrados, no sabemos donde, encontrándolos con el equipo de antropología forense».

«Argentina es un país con gente buena, nos consta. El Gobierno está haciendo todo lo que puede y más también. La oposición tiene que poner más cariño por la Patria; no somos enemigos por pensar distinto. Podemos y necesitamos pensar distinto», apuntaló la referente de los derechos humanos a nivel mundial.

«Hay mucho interés en cierta gente de que no se hable más. ‘Eso no es cierto’; ‘Eran menos’; ‘¿Serán 30 mil?'».

Sin embargo, no pudo evitar señalar los comportamientos de ciertos funcionarios de un sector de la política al decir que «no hay que ser feroces a la hora de decir que ‘lo que voy a hacer yo, será lo mismo que hice mal antes, pero más rápido’. Atención a quién lo dijo, ni quiero nombrarlo».

Estela de Carlotto
Estela de Carlotto junto a su nieto Ignacio.

Sobre todos sus años de lucha, Estela contó cómo mira sus años de militancia por los DD. HH.: «Tener 92 me parece imposible, a veces ni lo creo, me siento más joven felizmente, pero me doy cuenta de que hay signos de esta edad, verdaderamente. Mientras mi cabeza, mi cerebro y mi sentido común funcionen, aunque tenga que usar bastón, iré a trabajar con mis queridos nietos y la abuela que me acompaña como vicepresidenta».

Antes de pasar al fuero del revisionismo, Estela la expresó a este medio: «Yo a Crónica lo respeto y lo quiero, creo que es un medio serio y que tiene gente muy buena para realizar el trabajo de contar la verdad al pueblo».

Carlotto y su lucha contra quienes atentan contra los DD. HH.

Con relación al episodio ocurrido a las puertas de Casa Rosada, en el que un grupo de inadaptados colocó bolsas negras con forma de siluetas, simulando ser cadáveres, Estela reprochó: «Yo cuento algo que me parece escabroso. Esos muertos cubiertos de bolsas negras con bolsas negras en las rejas de Casa de Gobierno. ¿Qué es lo que pretenden? A mí no me dio miedo, me dio indignación. ¿A quiénes mandaron? A los pibes. Estas son las personas que pretenden tener otra vez el poder político».

«Nosotros no tenemos una política partidaria, tenemos una política de derechos humanos. O sea que aquel gobierno que miente, nos ignora, nos persigue, no será un gobierno querido por nosotras. Un gobierno que nos ayuda, respeta y da lugar, nos hace sentir parte sí. ¿Por qué? Porque somos argentinas», expresó la «cabeza» del movimiento que revalidó la mirada sobre los DD. HH. en la Argentina.

«No queremos revancha, queremos justicia».

En ese mismo sentido, abogó por la reivindicación: «Queremos que la gente reconozca que lo hacemos desde el amor, nunca del odio ni la venganza, mucho menos de la revancha. Queremos Justicia, y está en el lugar en el que tiene que estar. Siempre que cumpla con su deber y no sea ignorante y lo deje pasar».

Sin embargo, Estela no le escapó a la discusión en términos judiciales, que por estas horas también fueron tema de agenda política. «Uno dice ‘la Justicia’ pero también hay una Justicia buena. Hay jueces que son indignos y jueces que son muy dignos, que nos han ayudado rápidamente con las acciones para que los nietos y nietas tengan su identidad. Y otros que desconocen, ignoran y no habilitan nada. Ha habido muchas trampas en este sentido».

A modo de reflexión sobre esta cuestión dijo que «espera que el país se calme; que cesen las maldades. Hay muchas muertes por el narcotráfico, que está tremendo, y se tiene que combatir de la mejor manera posibles».

La historia de Laura de Carlotto, su hija

«Laura, mi hija dijo en cautiverio ‘mi mamá no les va a perdonar lo que me están haciendo y los va a perseguir mientras viva’. Se lo dijo a unas compañeras que estaban tan castigadas y sacrificadas como ella en ese lugar tan tenebroso», recordó Estela sobre su historia y la historia de quien la impulsó a una lucha que la mantiene en el foco de la escena.

Pero, ¿quién era Laura? Se trata de «una chica llena de ideales» —así la describe su madre—. Además, se trata de una joven platense que militaba en la Juventud Universitaria Peronista; sus amigas y compañeros de militancia la llamaban «Rita».

Rita fue trasladada en una primera instancia a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), para, posteriormente, ser llevada al centro clandestino de detención «La Cacha», en La Plata. Por otra parte, y lamentablemente, su pareja —«Chiquito»—, fue torturado y asesinado un mes después, frente a sus propios ojos.

Estela y Laura Carlotto
Estela junto a su hija Laura Carlotto.

Laura dio a luz como prisionera: estaba esposada al momento de tener a su bebé. Tan solo 5 horas pudieron compartir ella y Guido. Luego fue dormida y arrastradamente nuevamente a La Cacha, al lado del penal de Olmos. Esos monstruos la mandaron a una «cueva» —espacio en el que solamente se podía estar en cuatro patas—, con las manos engrilladas y los pies atados a una pared.

¿Qué dice la versión oficial? La Policía Bonaerense detalló que Laura murió el 25 de agosto de 1978, a la 1.20 de la madrugada, en un enfrentamiento «con fuerzas conjuntas, dependientes del Área Militar 114, en la intersección de la Ruta Nacional N° 3 y Cristianía, Isidro Casanova». Tenía la mitad del rostro destrozado por itakazos y el vientre perforado por un disparo.

«Le dijeron que el bebé me lo iban a dar a mí y no me lo dieron. Se lo regalaron a una pareja del campo», recordó la referente de Abuelas a Crónica. También, evocó uno de los recuerdos más dolorosos que habitan en ella: el día que mataron a su hija. «La mataron. Le dijeron ‘ahora salí, vestite, vestite bien. Vas a ir con tu familia, te vamos a dejar en libertad para que estés con tu hijo'», precisó.

Laura Carlotto
Una postal de Laura Carlotto en su juventud.

Sobre este punto, de Carlotto observó: «Ella se dio cuenta de que era mentira. ¿Por qué la hicieron vestir? Porque me entregaron el cuerpo. No se podía ver si estaba andrajosa, sucia o con marcas que fueran visibles».

«Me entregaron el cuerpo por un pedido que yo hice al asesino (ReynaldoBignone —último presidente de facto en la historia argentina entre 1982 y 1983—, porque cuando fui a pedirle por mi hija me dio a entender que los mataban a todos», explicó y agregó: «Si ya la mataron —contó Estela que le planteó— por favor, entréguenme el cuerpo, porque no quiero vivir buscando en los cementerios las lápidas por si allí estaban nuestro hijos e hijas. Entonces él debe haber dicho ‘cuando la maten, se la dan a la madre’«.

El rol de Abuelas de Plaza de Mayo

Asimismo, Estela de Carlotto, expresó su emoción por la función que cumple Abuelas en el país. «Antes hacíamos todo nosotras mismas, ahora tenemos una organización muy compleja. Tenemos 11 equipos técnicos que trabajan en lo que saben; por esto, para las cuestiones relativas a temas jurídicos, tenemos a nuestro equipo de abogados; de psicólogos para la infancia. Equipos docentes que saben cómo tratar a los hijos de nuestros nietos».

Por otra parte, se refirió al daño «tremendo» de la pandemia del coronavirus y, además, destacó que visitan jardines de infantes, escuelas primarias, secundarias y universidades para vigilar que el recuerdo siga intacto.

Con mucho amor, expresó: «Cuando vuelven los niños a la casa cuentan que una abuelita vino a la escuela buscando un nieto que tiene la edad de nuestros padres; se lo cuentan al padre que quizás está con dudas y con ese mensaje lo ayudan a que se anime».

«Para mí ver los guardapolvos blancos es una maravilla. Hoy en día la modernidad permite que estén informados, excesivamente informados, diría yo. A mí me gusta más que los nenes miren los pájaros, árboles y flores, más no así una maquinita que el día que se rompe y no sirve más, quedamos en ayunas. La comisión directiva nuestra, que era solo de abuelas, ahora está formada por nietos que son recuperados o que buscan a sus hermanos», valoró.

Estela de Carlotto seguirá siendo una referente, una heroína y una luchadora, tal como lo fue Laura. «Lo que se hereda no se roba», reza un dicho popular. Donde haya un derecho vulnerado, habrá una abuela detrás para apoyar al pueblo argentino que no olvida y grita «nunca más».

Fuente: crónica

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