Científicos descubren que una Luna de Saturno puede albergar la vida

Dia uno
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Una de los mayores preguntas que los humanos se han planteado es si existe un planeta que sea capaz de albergar la vida tal y como la conocemos, es decir, que pueden existir organismo constituidos con las biomoléculas de la tierra.

Y aunque al principio esta idea parecía muy lejana y difícil de alcanzar, gracias a las misiones de exploración espacial, se han encontrado candidatos increíbles que pueden albergar la vida, pues cuentan con los elementos necesarios para hacerlo.

Nos referimos a planetas de otros sistemas solares, algunos exoplanetas y algunos satélites de planetas.

Científicos descubren una luna con potencial para albergar la vida

En un comunicado de la revista AGU, se dio a conocer una descubrimiento muy interesante en Enceladus, una de las 82 lunas de saturno. Dentro de su helado océano subterráneo, la nave espacial Cassini de la NASA, detectó uno de los elementos indispensable para la vida: el fósforo.

Este hallazgo es muy importante ya que, anteriormente ya se había detectado otros elementos indispensable para el origen de la vida. Recordemos que el carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, azufre y fósforo (CHONSP), son los elementos que constituyen de manera primordial todas las moléculas de la vida: carbohidratos, proteínas, lípidos, ácidos nucleicos como el ADN y el ARN.

En exploraciones anteriores se habían reportado la presencia de los elementos antes mencionados, a excepción del fósforo. Con esto, se considera una alta posibilidad de que el satélite natural de Saturno pueda albergar vida extraterrestre. Anteriormente la nave espacial Cassini había reportado geiseres que expulsaban vapor y granos de hielo desde el océano. Los científicos también reportaron la presencia de moléculas orgánicas (compuestos de carbono).

El fósforo encontrado se encuentra enriquecido (combinado) con sodio, en un compuesto llamado fosfato de sodio. Los investigadores determinaron que, en un litro de agua, hay de 1 a 20 milimoles de fosfato. Concentración que es muy discrepante en comparación a la concentración de fosfato de sodio del agua de mar de nuestro planeta.

Con este nuevo hallazgo, los científicos calculan altas posibilidades de que este satélite natural pueda albergar la vida, pues contiene todos los elementos indispensable, además de agua y el indicio de que ya contiene moléculas orgánicas. La suma de estos elementos da esperanzas de por fin encontrar formas de vida, fuera de nuestro planeta.

El comunicado fue emitido por el científico Yasuhito Sekine el día 14 de diciembre en la reunión de otoño, de la Unión Geofísica Estadounidense. El artículo fue publicado en la revista AGU.

El origen de la vida en la tierra

Una de las teorías más aceptadas para explicar el origen de la vida es la “Teoría Quimiosintética”, también conocida como hipótesis de la síntesis química, es una de las teorías que intenta explicar el origen de la vida en la Tierra. Propone que la vida pudo haber surgido a partir de reacciones químicas en entornos ricos en compuestos inorgánicos y fuentes de energía, en lugar de depender exclusivamente de la luz solar, como se postula en la teoría de la biogénesis.

Según la teoría quimiosintética, en la Tierra primitiva, hace aproximadamente 3.500 millones de años, existían océanos ricos en compuestos químicos, como amoníaco, metano, dióxido de carbono, agua y diversos minerales. En esta mezcla primordial, condiciones ambientales como calor, rayos, actividad volcánica o fuentes hidrotermales proporcionaron la energía necesaria para las reacciones químicas.

Se cree que en ese entorno, ciertos compuestos químicos comenzaron a interactuar entre sí y formar moléculas más complejas. Por ejemplo, se ha demostrado en experimentos de laboratorio que aminoácidos, los bloques de construcción de las proteínas, pueden formarse a partir de compuestos inorgánicos simples en condiciones similares a las de la Tierra primitiva.

A medida que estas moléculas orgánicas se acumulaban, es posible que se formaran agregados moleculares llamados coacervados, que tenían propiedades similares a las de una membrana celular. Estos coacervados podrían haber proporcionado un ambiente aislado y concentrado donde las reacciones químicas y la interacción entre moléculas pudieron haber ocurrido de manera más eficiente.

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