Recientemente, un hito reciente ha sido alcanzado por investigadores de las universidades de Tufts y Harvard en los Estados Unidos. Nos referimos a la creación de diminutos robots biológicos denominados “anthrobots”, construidos a partir de células humanas extraídas de la tráquea. Estos autómatas diminutos, con dimensiones desde el grosor de un cabello hasta la punta de un lápiz afilado, cuentan con la sorprendente capacidad de autoensamblarse y estimular el crecimiento neuronal en cultivos dañados en placas de laboratorio.
El equipo de científicos, liderado por investigadores destacados como Michael Levin, ha logrado un avance significativo en comparación con investigaciones anteriores, como la creación de “xenobots” en 2020 a partir de células embrionarias de ranas. La novedad radica en que los “anthrobots” se construyen a partir de células adultas humanas sin necesidad de modificar su ADN, y demuestran habilidades más allá de las observadas en sus predecesores.
Este descubrimiento emocionante abre las puertas a la visión de los científicos de utilizar biobots derivados de pacientes como herramientas terapéuticas para la regeneración y el tratamiento de enfermedades. La Universidad de Tufts destaca que la capacidad de utilizar células humanas elimina el riesgo de desencadenar respuestas inmunitarias y la necesidad de inmunosupresores.
Pero, ¿cómo se crean estos sorprendentes “anthrobots”? Todo comienza con una célula derivada de un donante adulto de la superficie de la tráquea, cubierta por proyecciones parecidas a pelos llamadas cilios. Estas células, estimuladas por condiciones de crecimiento específicas, comienzan a moverse gracias a los cilios que actúan como remos. Los “anthrobots” se autoensamblan en la placa de laboratorio, eliminando la necesidad de herramientas adicionales para darles forma.
Lo más intrigante es que estos diminutos robots biológicos tienen un tiempo de vida limitado de 45 a 60 días antes de descomponerse de forma natural, permitiendo que el cuerpo los reabsorba sin complicaciones. Fuera del entorno controlado del laboratorio, no sobreviven, lo que elimina cualquier riesgo de exposición o propagación involuntaria.
El impacto potencial de los “anthrobots” es vasto y emocionante. En la actualidad, en el entorno 2D de la placa de laboratorio, estos biobots han demostrado fomentar la cicatrización eficaz del tejido neuronal vivo. Este fenómeno ha llevado a los investigadores a explorar más a fondo el mecanismo de curación, planteándose preguntas sobre las futuras aplicaciones de estas construcciones.
Michael Levin, investigador de la Universidad de Tufts, expresa su asombro ante la capacidad de las células traqueales de pacientes normales para moverse y estimular el crecimiento neuronal sin modificar su ADN. Esta ventaja de utilizar células humanas abre la puerta a aplicaciones terapéuticas personalizadas, evitando riesgos de respuestas inmunológicas adversas.

A pesar de la falta de comprensión completa sobre el mecanismo detrás de estas habilidades, los científicos están ansiosos por explorar las posibilidades futuras. Además de la estimulación del crecimiento neuronal, los “anthrobots” podrían tener aplicaciones en la eliminación de placas en arterias, la reparación de daños en la médula espinal o nervios de la retina, el reconocimiento de bacterias o células cancerosas, e incluso el suministro de fármacos a tejidos específicos.
Es fundamental destacar que estos robots biológicos no se reproducen y carecen de ediciones, adiciones o eliminaciones genéticas, lo que garantiza que no evolucionen más allá de las salvaguardas existentes. Además, su corta vida útil y la incapacidad de sobrevivir fuera de condiciones de laboratorio específicas reducen significativamente los posibles riesgos asociados con su uso.
Los “anthrobots” representan un emocionante avance en la convergencia de la ciencia y la robótica. Estos diminutos autómatas biológicos, creados a partir de células humanas, abren nuevas puertas hacia terapias personalizadas y tratamientos innovadores. Aunque aún queda mucho por descubrir sobre su funcionamiento exacto, el potencial de los “anthrobots” para transformar la medicina y la terapéutica es extraordinario. Este logro destaca el continuo progreso en el emocionante campo de la ciencia, llevando la innovación a niveles nunca antes imaginados.