La Prefectura Naval Argentina informó a las familias de los misioneros desaparecidos en Pinamar que ya no esperan encontrarlos con vida, poniendo fin a las esperanzas de sus seres queridos. Aunque se mantiene el operativo de búsqueda, ya no seguirá el protocolo SAR, marcando un giro en la intensa búsqueda de Gabriel Raimann (38) y Ramón Román (56), quienes salieron a pescar en kayak el pasado 14 de enero y cuyo paradero sigue siendo un misterio.
Este lunes, la Prefectura Naval Argentina comunicó a las familias de los dos misioneros que desaparecieron luego de haber salido a pescar en kayak en Pinamar el domingo 14 de enero, que ya no esperan encontrarlos amigos con vida.
Así, a partir de este martes, esa fuerza seguirá llevando a cabo el operativo de búsqueda, pero lo acotará y ya no buscará de acuerdo con el protocolo SAR (protocolo de Búsqueda y Rescate, por sus siglas en inglés), el que se ejecuta cuando lo que se busca son personas con vida.
Los misioneros Gabriel Raimann y Ramón Román eran intensamente buscados desde hace ocho días por sus familiares y por varias fuerzas federales, provinciales y municipales de Pinamar. Ambos se habían adentrado en el mar a la altura de Cariló, a bordo de un kayak, para pescar.
Durante la tarde del domingo pasado, se encontró el kayak en el que habían salido a pescar a a unos 35 kilómetros de la línea costera de Villa Gesell. Lo divisó un helicóptero de la Prefectura Naval Argentina y lo recuperó un buque de la misma fuerza.
La búsqueda de ambos amigos continuó este lunes, con dos lanchas guardacostas, tres helicópteros, varios gomones semirrígidos y más de una centena de efectivos que participaron del operativo, pero nuevamente sin resultados positivos.
Por eso, ante la falta de pistas de relevancia respecto del paradero de los dos misioneros, Prefectura comunicó que ya no los buscan con vida, terminado así con las esperanzas de sus familiares de que hubieran sobrevivido.
Los desaparecidos son Gabriel Raimann, de 38 años de edad y oriundo de Campo Grande, quien había regresado a Pinamar una semana antes del naufragio, tras haber estado allí seis meses antes por cuestiones laborales; y Ramón Román, de 56 años, también misionero pero afincado desde hace décadas en la localidad marítima.