Tras la victoria de Claudia Sheinbaum en las elecciones presidenciales de México, la Bolsa Mexicana de Valores cayó un 6%, mientras el peso se devaluó un 4.3%. Las agencias crediticias advierten sobre los desafíos financieros que enfrentará su gobierno, especialmente en el ámbito fiscal y en relación con la petrolera estatal Pemex.
La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se hundió este lunes 6% luego de la apabullante victoria en las elecciones presidenciales de la oficialista Claudia Sheinbaum y del dominio que perfila su coalición en el Congreso, lo que permitiría reformar la Constitución. El principal indicador de la bolsa, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), perdió así 3.315,85 puntos, por lo que se ubicó en 51.863,39 unidades al cierre de la jornada.
Además, el peso mexicano perdió 4,3% para cerrar en 17,7 unidades por dólar, según cifras del Banco de México (central, Banxico) al cierre de la sesión de este lunes, frente a las 16,96 unidades por billete verde del viernes pasado. Por meses, el dólar había cotizado por debajo de los 17 pesos, impulsado por las altas tasas de interés que ofrece el país, el impacto de las remesas y la Inversión Extranjera Directa (IED).
«Los mercados reaccionaron de forma negativa a los resultados electorales pues es muy probable que Morena obtenga mayoría calificada en el Congreso, lo que posibilita la aprobación de cambios constitucionales pendientes», apuntó Víctor Ceja, economista en jefe de la firma financiera Valmex. Gabriela Siller, analista de la firma Banco Base, dijo a la prensa que Sheinbaum debería dar un mensaje de tranquilidad a los mercados.
«Lo mejor sería salir a decir que no se cambiará la autonomía del Banco de México, no se cambiará su mandato, se tendrá disciplina fiscal y no se tocará la división de poderes ni los órganos autónomos», señaló.
Las agencias crediticias le marcan la cancha
Por su parte, las agencias crediticias S&P y Fitch señalaron este lunes que el Gobierno de la presidenta electa Claudia Sheinbaum enfrentará retos en finanzas públicas, apuntando particularmente al déficit fiscal y debilidades de la petrolera estatal Pemex.
La nueva administración «se enfrentará a retos en las finanzas públicas, incluyendo un déficit fiscal que recientemente ha crecido y debilidades de larga data en la empresa estatal Pemex», señaló S&P en un comunicado.
S&P considera que si prosiguen medidas como las de la actual Gobierno en México, que ha reducido la independencia de varias agencias, las reformas que debilitan los controles y equilibrios de los poderes podrían afectar la confianza de los inversores privados y afectar al crecimiento económico y la solvencia.
Aunque el discurso de Sheinbaum se caracterizó por ser ambientalista y buscar impulsar las energías renovables, tanto S&P como Fitch, en notas separadas, apuntaron a una alta probabilidad de que el nuevo Gobierno apoye financieramente a la petrolera estatal.
«La administración entrante ha abogado por mantener el importante papel de Pemex en el mercado petrolero del país, lo que implicará continuas transferencias del Gobierno federal en ausencia de mejoras significativas en la eficiencia operativa de la empresa», señaló Fitch.
S&P sostuvo que, para apoyar a la petrolera, el nuevo Gobierno podría incluso realizar «recortes fiscales o transferencias presupuestarias, tal vez junto con reformas para fortalecer las operaciones de la empresa y abordar sus debilidades internas».