De todas formas, el Ejecutivo quedó en alerta por la situación de las fuerzas federales.
El operativo incluyó efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA), la Prefectura Naval Argentina (PNA) y la Gendarmería Nacional Argentina (GNA). Los efectivos pasaron a cubrir 16 zonas en Rosario y el Gran Rosario, cuando su presencia habitual en el marco del Plan Bandera se concentra en ocho sectores considerados “calientes” por los índices delictivos.
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El conflicto encendió además alertas internas dentro del oficialismo. En la mesa chica del Presidente reconocen que la relación con las fuerzas de seguridad no atraviesa su mejor momento y que la situación salarial es “delicada”. En varios despachos oficiales ya hablan de un aumento en el mediano plazo, en línea con el esquema que se evalúa para las Fuerzas Armadas.
Los refuerzos provinieron de unidades de reserva que ya estaban apostadas en Rosario. En Balcarce 50 reconocen que esos efectivos trabajaron con sobrecarga operativa y que recibirán dos días de descanso y el pago de horas extra una vez normalizada la situación. “Todas las unidades estuvieron en la calle”, expresan.