El hallazgo se produjo durante la madrugada, luego de que vecinos alertaran a las autoridades por un supuesto robo en el recinto Villanueva. Cuando los uniformados llegaron al lugar, no encontraron señales del delito denunciado, pero sí algo mucho más perturbador: dos bolsas de fibra gruesa abandonadas a un costado del camino.
Dentro estaban las cabezas, correspondientes a hombres aún no identificados. A pocos metros, los investigadores encontraron panfletos con una advertencia escrita a modo de amenaza: “Prohibido robar”. Ese detalle reforzó la hipótesis de que se trató de un acto de violencia deliberadamente exhibido para enviar un mensaje a otros grupos o a la población.