A cargo del Ejecutivo por el viaje del Presidente, la vicepresidenta utilizó el cierre de la fábrica FATE como ejemplo para cuestionar la política económica oficial y advirtió: “Sin producción nacional no hay políticas de gobierno”.
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Mientras el presidente Javier Milei se encuentra de gira en Estados Unidos, la vicepresidenta Victoria Villarruel, a cargo del Poder Ejecutivo, marcó una fuerte diferencia con la política económica del Gobierno. La mandataria interina cuestionó la liberación de importaciones y respaldó el modelo proteccionista del expresidente estadounidense Donald Trump, en un mensaje que resonó con fuerza tras el reciente cierre de la fábrica de neumáticos FATE.
El disparador del posicionamiento de Villarruel fue un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que revocó la decisión de Trump de imponer aranceles globales durante su mandato. Lejos de celebrar la medida, la vicepresidenta aprovechó la noticia para defender la protección de la industria local. En una dura crítica a la administración libertaria, sostuvo que “sin producción nacional no hay políticas de gobierno”.
Las palabras de la vicepresidenta apuntaron directamente al conflicto que atraviesa la planta de FATE, que paralizó su producción a raíz del ingreso masivo de neumáticos de origen chino. Para Villarruel, este caso es un ejemplo concreto de las consecuencias de una apertura indiscriminada que deja desamparada a la industria argentina frente a la competencia externa.
El gesto de Villarruel no es aislado y se suma a una serie de movimientos políticos que buscan construir un perfil propio. La crítica a la política económica se produce pocos días después de su visita a La Rioja, donde se mostró junto al gobernador peronista Ricardo Quintela, en un claro mensaje de diálogo con sectores de la oposición.
El posicionamiento de la titular del Senado expone las tensiones internas en La Libertad Avanza y abre un debate sobre el rumbo económico. Mientras el presidente Milei promueve una apertura total de los mercados, su compañera de fórmula advirtió sobre los riesgos para el empleo y la producción nacional, una postura que la acerca a sectores industriales y sindicales preocupados por la desregulación.