El exdirector del Teatro Colón y figura clave de la cultura porteña falleció en Madrid a los 61 años a causa de ELA. Defensor de las ideas liberales, mantuvo su espíritu crítico hasta el final, dejando un legado tan influyente como controvertido.
El gestor cultural y polemista Darío Lopérfido murió este martes en Madrid a los 61 años, tras una batalla contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Fiel a su estilo, fue él mismo quien describió la enfermedad sin rodeos en una de sus últimas columnas: “Tener ELA es una mierda”. Su fallecimiento cierra un capítulo clave de la cultura argentina de las últimas décadas, marcado por su impronta en la creación de festivales como el BAFICI y una coherencia ideológica que le valió tanto elogios como duras críticas.
Lopérfido construyó una carrera sobre la base de la gestión y la provocación intelectual. Su momento más controvertido llegó en 2016, cuando cuestionó la cifra de 30.000 desaparecidos durante la última dictadura militar. La polémica le costó su cargo como ministro de Cultura porteño y, meses después, la dirección del Teatro Colón. Sin embargo, nunca se retractó. “Me podría haber retractado y seguir tranquilo o mantenerme en mi posición. Eso hice y me siento orgulloso de mi actitud”, explicó años más tarde, en una defensa de su postura que definió su carácter público.