Gabriela hizo el pedido para celebrar el primer cumpleaños de su hijo, que será en dos semanas. Buscó en internet y encontró a los responsables —que ahora están prófugos—, quienes le dijeron que únicamente aceptaban efectivo. Este martes, le llevaron la compra a su casa: presuntamente, un cordero que pesaba 12 kilos 600 gramos.
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“El martes, a las tres y media de la tarde, viene un muchacho en una camioneta y me entrega el cordero. Se lo pago, casi 3.000 pesos, me lo deja arriba de la mesa y se va. Inmediatamente abro la caja para ver qué había adentro, todavía jodiendo, dije ‘voy a fijarme si no es un perro’. Abro la caja, yo estaba con mi suegra, así como abro era imponente el olor que tenía eso y llamé y le dije ‘esto no es un cordero’”, relató en diálogo con el diario montevideano Subrayado.
La duda creció y decidió llamar a una vecina con experiencia en el campo. La respuesta fue contundente: no era un cordero.