La escalada militar en Medio Oriente comenzó a impactar de lleno en la Fórmula 1. Tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la posterior respuesta iraní contra objetivos en Bahréin, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, el calendario y la logística del Mundial quedaron bajo presión.
Uno de los episodios más sensibles se produjo en Bahréin, donde un misil cayó dentro de un radio de 25 kilómetros del Circuito Internacional de Sakhir. Allí estaba prevista una prueba de neumáticos de lluvia organizada por Pirelli con participación de McLaren y Mercedes, actividad que fue suspendida de inmediato por razones de seguridad.
Problemas logísticos rumbo a Australia
El conflicto también afectó la logística de cara al Gran Premio de Australia, primera cita de la temporada en Melbourne. Varias escuderías reportaron cancelaciones y reprogramaciones de vuelos debido al cierre del espacio aéreo en puntos clave como Doha y Dubái, donde muchos equipos suelen realizar escalas para trasladar personal y equipamiento.
En el inicio del campeonato tendrá especial atención la presencia del argentino Franco Colapinto, quien afrontará su primera temporada completa como piloto titular en Alpine. También estarán en las categorías teloneras Nicolás Varrone y Mattia Colnaghi, en F2 y F3 respectivamente.
Desde la organización de la Formula 1 emitieron un comunicado para llevar tranquilidad: “Seguimos de cerca cualquier situación como esta y trabajamos en estrecha colaboración con las autoridades pertinentes”.
Incertidumbre sobre las carreras de abril
Más allá del inicio en Australia y las escalas posteriores en China y Japón, la gran incógnita pasa por las fechas programadas en la región hacia abril. El calendario marca el desembarco en Bahréin el fin de semana del 12 de abril y luego la carrera en Yeda, Arabia Saudita, el 19 de abril.
No sería la primera vez que la categoría afronta un contexto bélico en la zona. En 2022, durante el Gran Premio de Arabia Saudita, un ataque con drones a una refinería de Aramco —ubicada a unos 20 kilómetros del circuito— generó momentos de tensión mientras se disputaban las prácticas. Tras una evaluación de riesgo, la competencia se realizó con normalidad.
Por ahora, la Fórmula 1 mantiene su cronograma oficial, pero la continuidad de los Grandes Premios en Medio Oriente dependerá de cómo evolucione el conflicto en las próximas semanas.