El estratégico estrecho de Ormuz está a un paso de transformarse en el centro de la desesperada estrategia bélica del gobierno de los ayatollah. Su anunciado cierre amenaza con provocar una crisis en el mercado petrolero mundial y una fuerte e inédita alza en el precio del barril de crudo. Según analistas, podría llegar hasta los 100 dólares.
El paso marítimo entre Irán y Omán es clave. Por allí circula más del 20% del tráfico petrolero y gasífero del mundo. Gran parte de la producción de crudo de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Bahréin, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos pasa por ahí. Se trata de unos 19 millones de barriles diarios transportados por un promedio de 13 buques por día. De hecho, el gobierno qatarí depende en forma casi total del estrecho.