La campaña, impulsada por el Departamento de Pesca y Caza de Alaska y respaldada por organizaciones tribales como la Alaska Federation of Natives y el Orutsararmiut Native Council de Bethel, surgió tras una caída histórica en la población de caribúes. En los años 90, el rebaño Mulchatna llegó a tener 200.000 ejemplares. Pero en 2022, la cifra se desplomó a 12.000, según datos oficiales.
Un repunte que no convence a todos
Desde que se prohibió la caza de caribú en 2021 y se intensificó la eliminación de depredadores, la población mostró una leve recuperación: en el último año contabilizado, el rebaño subió a 16.000 animales, un 30% más desde el inicio del programa.