José Ignacio López y su histórica pregunta a Videla: “Lo traicionó la conciencia cuando habló de los desaparecidos”

Dia uno
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El periodista y exvocero de Alfonsín, José Ignacio López, rememoró su trabajo durante la dictadura. Relató el atentado que sufrió en su casa, su relación con Jacobo Timerman y la histórica conferencia de 1979 en la que le preguntó a Jorge Rafael Videla por los desaparecidos.

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José Ignacio “Nacho” López, conocido por su rol como vocero presidencial durante el gobierno de Raúl Alfonsín, ya contaba con una prestigiosa carrera periodística forjada en años complejos. Fue protagonista de un momento clave cuando, en una conferencia de prensa en 1979, interpeló al dictador Jorge Rafael Videla sobre el destino de los desaparecidos. El periodista recordó el clima que se vivía en las redacciones y en la sociedad desde el 24 de marzo de 1976.

Sobre el día del golpe, López precisó que no constituyó una sorpresa. “El golpe me agarró en una transición fenomenal. Me había ido de LA NACION unos meses antes, a mediados de 1975, a La Opinión, donde escribía sobre economía. La noticia se conoció bien temprano. Lo que me acuerdo patente es que Heriberto Kahn habló con Videla en la redacción, a la madrugada, para confirmarlo. No era una sorpresa. El golpe estaba más cantado que un gol”, afirmó.

El periodista describió la presión inmediata que ejerció el régimen sobre los medios. Relató un episodio en la redacción de La Opinión, dirigida por Jacobo Timerman, que ilustró el control militar desde el primer momento. “Uno de esos días pasamos a la reunión de editores y cuando vamos a empezar, Jacobo nos dice: ‘Voy a hacer pasar a una persona que está esperando, pero nosotros vamos a seguir con la reunión normalmente’. Entró entonces un capitán, Corti. Era de la Marina. ‘Bueno, hablemos como siempre, porque yo le quiero mostrar al capitán que acá no hay gato encerrado’, dijo Timerman”, detalló López.

Respecto al conocimiento que se tenía sobre la metodología represiva, López sostuvo que la información era imprecisa, aunque los métodos resultaban evidentes. “La verdad, no se sabía con precisión. Sin tener muy en claro qué estaba pasando, había tenido un par de conversaciones, no solo yo, éramos tres o cuatro, con Videla. También con el ministro del Interior Albano Harguindeguy pudimos hablar alguna vez. Te decían que no apelaban a la ley porque ya lo habían intentado en los años anteriores sin resultado. Quedaba tácito que estaban haciendo algo. Los métodos de represión estaban claros, aunque no su nivel”, puntualizó.

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