Tras casi un año de suspensión, se reanudó el juicio en San Isidro con los siete profesionales de la salud acusados. La Fiscalía los calificó como un “grupo de improvisados” que no hizo nada para evitar el deceso, mientras las defensas plantearon sus estrategias.
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona se reanudó este martes en los tribunales de San Isidro. En la primera audiencia, los siete profesionales de la salud acusados escucharon los alegatos de apertura. La Fiscalía los señaló por un presunto homicidio simple con dolo eventual, mientras que las defensas anticiparon que buscarán demostrar que el deceso fue por causas naturales y que no existió abandono.
El neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la jefa de internación domiciliaria Nancy Forlini, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador Mariano Perroni y el médico clínico Pedro Di Spagna concurrieron a la audiencia. Junto a ellos estuvieron las hijas del exfutbolista, Dalma, Gianinna y Jana, su expareja Verónica Ojeda y sus hermanas Ana, Rita y Claudia, quienes actúan como querellantes.
En las afueras del edificio judicial, ubicado en Ituzaingó 340, un grupo de fanáticos reclamó justicia. Uno de ellos, Enrique, viajó en bicicleta desde la Ciudad de Buenos Aires y consideró que la muerte del astro fue premeditada. El hombre manifestó que todos los imputados tienen un grado de responsabilidad. “Fue una muerte injusta, todos los que estaban a su alrededor lo dejaron morir”, expresó.

La jornada comenzó con un planteo del abogado Francisco Oneto, defensor de Luque, quien propuso que el debate se transmitiera en vivo. Sin embargo, los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón desestimaron el pedido. Solo se podrán seguir por streaming la primera audiencia, los alegatos de clausura y el veredicto.
La acusación de la Fiscalía y las querellas
El fiscal Patricio Ferrari fue el primero en exponer y calificó de “grupo de improvisados” al equipo médico que atendió a Maradona. El funcionario judicial sostuvo que los profesionales ignoraron las señales de alerta sobre el delicado estado del paciente. “Existieron múltiples alarmas, pero decidieron no escucharlas”, consignó.
Además, Ferrari adelantó que durante el juicio se exhibirán conversaciones telefónicas que, según su perspectiva, probarán la negligencia del equipo. El fiscal fue contundente en su acusación. “No hicieron nada para evitar que Maradona muriera. Empezó a morir 12 horas antes. Diego gritaba, se ahogaba y hubo una indiferencia criminal”, exteriorizó.
Por su parte, el abogado Fernando Burlando, quien representa a Dalma y Gianinna, aseguró que Maradona fue “asesinado” y que “jamás se escuchó el corazón” de Diego “entre el 11 y el 25 de noviembre de 2020”. El letrado describió el estado de salud que presentaba el exfutbolista en sus últimos días. “Lo de esta gente fue temerario. No puedo encontrar palabras para definir lo que le pasó a Diego. Se formó un entorno diabólico”, remarcó.
Las estrategias de las defensas
Las defensas de los siete acusados también presentaron sus lineamientos. Oneto, por la defensa de Luque, vaticinó que probarán la inocencia de su cliente. “Vamos a demostrar que murió de un infarto”, apuntó. Su colega, Roberto Rallín, pronunció una frase que generó sorpresa en la sala y una exclamación de Gianinna Maradona. “Si Diego estuviera vivo pediría que Luque no fuera condenado; lo amaba», pronunció.
Luego, en diálogo con la agencia Noticias Argentinas, Rallín explicó su argumento. “No hay nadie que dude de que Diego lo quería a Luque, no hay ninguna persona. Es más, él pedía que solamente lo operara a Luque. La idea del lineamiento fue demostrar que todos nos sentimos afectados por la muerte de Maradona, de algún u otro sentido. Ahora, eso no implica tener que responsabilizar a personas porque sí”, expresó.
A su turno, Vadim Mischanchuk, defensor de la psiquiatra Cosachov, resaltó que la responsabilidad final sobre la salud del paciente recaía en él mismo. «El encargado de la salud de Maradona era el propio Maradona», afirmó. El letrado también rechazó las acusaciones de Burlando. “Decir que Cosachov ‘experimentaba’ con el cuerpo” del paciente “es agraviante”, recriminó.
El resto de las defensas siguió una línea similar. El abogado de Carlos Díaz ratificó que su cliente “no tuvo nada que ver”, mientras que el letrado de Mariano Perroni, coordinador de enfermeros, esbozó que su defendido “nunca pudo ver a Maradona”. La defensora oficial de Pedro Di Spagna exigió su absolución, ya que “fue a verlo una sola vez el 12 de noviembre de 2020 para realizar una interconsulta, pero le impidieron el acceso”.
Tras los alegatos, los jueces solicitaron a las partes que informen con 24 horas de antelación qué testigos declararán en las próximas jornadas. El debate continuará el próximo jueves con las primeras testimoniales