El argentino de Alpine condujo el vehículo con el que el Chueco se consagró bicampeón de la Fórmula 1 y emocionó a todos.
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Franco Colapinto marcó un hito en la historia del automovilismo nacional al concretar el regreso de un auto de Fórmula 1 a la capital del país después de catorce años. Además de que el piloto de Alpine manejó un Lotus E20 de 2012 con motor Renault V8, otra de las atracciones fue cuando se subió a una réplica del Mercedes-Benz W196 —la famosa Flecha de Plata—, integrando el legado de Juan Manuel Fangio con el entusiasmo de una nueva generación.
La previa a ese instante mágico fue particular: primero, le mostraron el casco que se usaba en la época y se asombró. Luego, le indicaron su funcionamiento y los cambios. “No sé qué voy a hacer”, bromeó ante las diferencias generacionales. Pero saltó a la pista de Palermo con una bandera argentina y emocionó a las más de 500.000 personas presentes. Luego hizo atronar el motor, que bramó impecable, como en sus mejores épocas.
Colapinto disfrutó de recorrer las calles de Palermo bajo la réplica realizada por el empresario argentino Carlos Di Forti, la cual reproduce el histórico modelo con el que Fangio fue campeón mundial en 1954 y 1955. En la exhibición, el auto —diseñado para alcanzar 250 km/h— circuló a una velocidad controlada, en sincronía con el espíritu celebratorio de la jornada. El monoplaza tiene un motor Mercedes más moderno que el original y también se exhibe en el museo de Fangio.
En noviembre de 2022, cuando el pilarense luchaba en la Fórmula 3, Colapinto visitó uno de los monumentos de Fangio y la Flecha de Plata en Puerto Madero —actualmente está en el Paseo Fangio en el Parque 3 de Febrero—. “Antes de volver a Europa fui a conocer la estatua de Fangio. Me queda por visitar la de Mónaco y Nurburgring (NdR: también existe otra en Monza, todas realizadas por Mercedes-Benz en Alemania) para poder decir que tuve la suerte de verlas todas! Qué increíble ver la historia que dejó y lo que representa para el automovilismo mundial el mejor piloto que tuvo nuestro país”, escribió un joven Franco. Menos de cuatro años después, tuvo la oportunidad de manejarlo frente a sus fanáticos que lo acompañan todas las carreras en la F1.