La sola mención de Neymar con la camiseta de Boca Juniors alcanza para generar un revuelo inmediato. Y eso fue lo que ocurrió en los últimos días, a partir de una serie de señales que, aunque lejanas de una negociación concreta, alimentaron la ilusión de los hinchas xeneizes.
javascript:false
javascript:false
javascript:false
Todo se encendió tras la reciente visita del brasileño a Buenos Aires junto a Santos, en el marco de la Copa Sudamericana. Durante su estadía, Neymar pasó por el predio de Boca, recorrió instalaciones cercanas a La Bombonera y se llevó camisetas de regalo, incluida una con su nombre y otra de Juan Román Riquelme. Un gesto que no pasó desapercibido.
En ese contexto también se dio un reencuentro con Ander Herrera, excompañero suyo en Paris Saint-Germain, lo que volvió a poner sobre la mesa la influencia del círculo cercano del jugador. A eso se suma Leandro Paredes, otro de sus viejos socios en París, quien tiempo atrás ya había deslizado públicamente la posibilidad de compartir equipo en Boca.
Sin embargo, puertas adentro del club la postura es clara: no hay negociaciones ni contactos formales. Incluso se desmintieron versiones que hablaban de reuniones entre dirigentes y el futbolista. Por ahora, todo se mantiene en el terreno de las especulaciones.
La realidad de Neymar también juega su propio partido. Su vínculo con Santos se extiende hasta diciembre, pero no está exento de tensiones económicas, ya que el club mantiene deudas vinculadas a su contrato. En paralelo, el delantero tiene un objetivo prioritario: llegar en óptimas condiciones al próximo Mundial y convencer a Carlo Ancelotti para ser convocado. Por eso, dosifica su participación y evita riesgos físicos.
Recién después de esa meta, su futuro quedará más claro. Ahí sí entrarán en juego distintas alternativas: continuar en Santos, buscar nuevos desafíos o incluso analizar opciones fuera de Sudamérica. Entre ellas, la Major League Soccer aparece como un destino posible.
Mientras tanto, en Boca saben que se trata de una operación compleja, pero no imposible en términos de seducción futbolística. La posibilidad de pelear la Copa Libertadores y rodearse de figuras podría ser un argumento fuerte si alguna vez deciden avanzar.
Por ahora, la “bomba Neymar” es más un deseo que una realidad. Pero en el fútbol, y sobre todo en Boca, los sueños siempre encuentran la forma de mantenerse vivos.