La recaudación nacional sigue sin dar respiro a las cajas provinciales. En abril, las transferencias automáticas a las jurisdicciones y CABA cerraron con una caída real del 3,2%, encadenando así cuatro meses consecutivos de retroceso. Con una baja acumulada del 5,7% en lo que va del año, los gobernadores enfrentan un escenario de recursos escasos donde la Coparticipación Federal —el motor del reparto— no logra repuntar frente a la inflación.
Las cuentas públicas provinciales enfrentan un escenario de creciente tensión fiscal ya que las transferencias automáticas del Estado Nacional cerraron abril con una caída real del 3,2% interanual. Con este resultado, el envío de recursos hacia las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) —que alcanzó los $5,6 billones en el último mes— encadena su cuarto mes consecutivo a la baja, consolidando una dinámica contractiva que restringe cada vez más el margen de maniobra de los gobernadores.
Esta retracción en los ingresos federales se explica fundamentalmente por el retroceso del 3,7% en la Coparticipación Federal, motorizado por la debilidad en la recaudación del IVA y del Impuesto a las Ganancias. Según el informe de la Fundación Encuentro, la tendencia negativa ya acumula una contracción del 5,7% real en lo que va de 2026, evidenciando un inicio de año marcado por el bajo dinamismo de los recursos nacionales y un impacto directo sobre la solvencia de las arcas jurisdiccionales.