La muerte de un suboficial retirado de 77 años, que había denunciado públicamente la suspensión de su tratamiento médico oncológico, expuso el deterioro de la obra social de las Fuerzas Armadas. El caso generó conmoción y derivó en la renuncia de autoridades en medio de reclamos por falta de cobertura y demoras en prestaciones.
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La crisis del sistema de salud de las Fuerzas Armadas volvió a quedar en el centro de la escena tras el suicidio de Carlos Héctor Velázquez, un suboficial mayor retirado de 77 años que había denunciado reiteradamente la interrupción de su tratamiento médico y la falta de cobertura por parte de la ex IOSFA, actual Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA).
El caso provocó fuerte conmoción dentro del ámbito militar y profundizó las críticas hacia el funcionamiento de la obra social, que atraviesa una grave crisis financiera y operativa desde hace meses. Velázquez padecía cáncer y había expuesto públicamente las dificultades para acceder a medicamentos, tratamientos y atención especializada.
Según trascendió, el exsuboficial ya había intentado quitarse la vida anteriormente. En marzo había realizado un dramático reclamo público en San Juan, donde denunció sentirse abandonado por el sistema sanitario militar después de décadas de aportes obligatorios.
La situación derivó además en la renuncia de Sergio Maldonado, quien presidía la obra social desde hacía apenas un mes. Su salida se produjo en medio de crecientes cuestionamientos por las demoras en reintegros, interrupciones de tratamientos y falta de cobertura médica para afiliados activos, retirados y pensionados.
La obra social de las Fuerzas Armadas arrastra una deuda millonaria que, según informes difundidos en las últimas semanas, supera los $248 mil millones. Prestadores médicos, clínicas y droguerías vienen advirtiendo dificultades para sostener servicios debido a pagos atrasados y recortes en las prestaciones.
El Gobierno nacional avanzó este año con una reestructuración del sistema, que incluyó la disolución del IOSFA y la creación de dos nuevas entidades: la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad. Sin embargo, numerosos afiliados aseguran que los problemas continúan y que la transición no logró resolver las deficiencias del sistema.
En paralelo, la situación también derivó en denuncias judiciales por presuntas irregularidades en la administración del organismo. Entre los reclamos figuran acusaciones por abandono de persona, falta de medicamentos y suspensión de tratamientos de alta complejidad.
La crisis sanitaria afecta especialmente a pacientes oncológicos, personas con enfermedades crónicas y afiliados que requieren medicación de alto costo. En los últimos meses se multiplicaron las protestas y reclamos públicos de familiares y pacientes que denunciaron cortes de prestaciones y demoras en autorizaciones médicas.