El hecho ocurrió el 19 de octubre de 2025 en plena Galería de Apolo, uno de los espacios más emblemáticos del museo. Los ladrones se apoderaron de piezas de incalculable valor histórico, entre ellas la corona de diamantes y esmeraldas de la emperatriz Eugenia, que resultó gravemente dañada al ser arrojada y aplastada durante la huida.
De sus más de 1300 piedras preciosas, solo 10 se perdieron. Cinco personas fueron acusadas por el delito, aunque el paradero final de las joyas sustraídas sigue sin conocerse. El golpe, que afectó la imagen del museo más visitado del mundo, puso en evidencia falencias históricas en el sistema de protección del Louvre.