Soy un mercenario honrado”, dice con una sonrisa, en diálogo con TN, ya alejado de la cobertura de conflictos, viviendo sus 75 años navegando en su velero y escribiendo libros. La entrevista es en Buenos Aires, en medio de un viaje por la Feria del Libro, donde presenta esta novedad editorial que justamente repasa su carrera como periodista. En una conversación extensa sobre el oficio y sobre los conflictos actuales, Pérez- Reverte reflexiona sobre el periodismo, los riesgos de normalizar el horror y sobre algunos de sus fantasmas. Además, da su mirada sobre la emergencia líderes como el presidente norteamericano Donald Trump y dice: “El error es pensar que Trump es la causa, y Trump no es más que el síntoma, Trump, Putin, otros, no son más que la manifestación física de una tendencia de la humanidad que en este momento se está dando”
– ¿Qué es lo más duro que le dejó la vivencia de cubrir tantos conflictos?
-Lo más lúcido que me dejó fue saber que el ser humano no es bueno ni malo, sino que es bueno y malo al mismo tiempo. Saber que en un mismo día una persona puede hacer cosas heroicas o cosas infames, la misma persona con pocas horas de diferencia. La guerra me borró fronteras entre el bien y el mal, me borró prejuicios, me borró ideas preconcebidas.
Empiezo a entender que el mundo es un lugar peligroso, poblado por animales peligrosos llamados seres humanos, y que donde el bien y el mal se mezclan, se confunden, y entonces me enseñó también a despreciar o a ignorar o a desdeñar a aquellos que creen que la vida tiene una línea que separa lo bueno del malo, el blanco y el negro. La vida es una gama de grises.
– ¿Qué significa hoy ser corresponsal de guerra, entendiendo que, al parecer, tenemos la ilusión de que cualquiera, levantando una señal de celular, puede contar algo que está pasando en un lugar remoto?
-Yo soy un corresponsal de guerra del siglo pasado, entonces mi trabajo ya dejó de existir. Ese trabajo ya no se hace igual. Ahora la guerra es una cosa diferente, ahora ya no hace falta ir al frente con la cámara, porque ahora hay soldados con el celular, con la cámara en el casco, drones que cuentan todo eso. El corresponsal de guerra ya no es alguien que está en el frente compartiendo la miseria, hay excepciones, pero en general es alguien que está en el hotel, contando conexiones continuas, necesita estar vinculado tecnológicamente a su medio informativo. Entonces, digamos que esa forma de cubrir guerras que era la mía y la de mi generación, hace mucho tiempo que terminó, por eso me fui.
-También hubo una lógica quizás decepcionante en el negocio, porque, con la tiranía de las métricas, de repente, había un corresponsal arriesgándolo todo en un lugar queriendo contar la historia más relevante y quizás le ganaba una historia que tenía mucho impacto, por lo que sea, ¿no