“¿Cómo está la situación en Cuba?”, le preguntamos a un hombre que nos invita a pasar a su casa. “De difícil a imposible en ese tramo”, indica con las manos. Nos cuenta que vive de alquilar un pequeño cuarto y que en su misma casa también vive con sus padres: su papá, de 88 años y su mamá de 76. “Ahora mismo es imposible vivir en Cuba. Imposible. Mira las calles cómo están. Todo se está cayendo, todo se está derrumbando. Todas esas epidemias, producto de todas esas cochinadas que hay en las calles. No hay medicamentos en los hospitales. Mi padre peleó por esto”.
“¿Y sigue siendo revolucionario?“, le repreguntamos. Nos dice que no con su gesto.