Alcanzar la categoría de octavo Dan en Taekwondo ITF demanda un extenso período de preparación constante y una participación sostenida en la disciplina. Así lo demostró María Virginia Dionisi en diálogo con el programa de streaming Fórmula Tuerca, transmitido por Misiones Online.
“Son muchos años de práctica”, dijo. “Ocho años si no me equivoco, y además de muchos años se necesita seguir entrenando, hacer cursos, estar activo, tener una participación y una vida muy activa dentro del Taekwondo”.
Esta graduación representa un hito particularmente excepcional para las mujeres a nivel global, ya que existe un número muy reducido de practicantes femeninas que ostentan en la actualidad este rango de Gran Maestra. “Alguien me dijo que hay en este momento solamente seis mujeres octavos Danes en el mundo, y que por eso estaban súper contentos y orgullosos”.
Su trayectoria integral también incluye una destacada labor en el ámbito dirigencial internacional, habiendo ocupado recientemente altos cargos en el continente europeo que ampliaron su perspectiva general del deporte. “Fui vicepresidente de la Federación Europea de Taekwondo durante cuatro años, una hermosa experiencia que me brindó una visión diferente, aunque personalmente yo prefiero estar con el dobok, enseñar y entrenar más que estar en la parte directiva”.
En la actualidad, su principal aporte y enfoque técnico se centra en estandarizar la práctica de este arte marcial a nivel internacional para garantizar su uniformidad en todos los continentes. “Tengo la suerte y el privilegio de formar parte del comité técnico de la Federación Internacional de Taekwondo, que tiene la misión de uniformizar el Taekwondo para que en todo el mundo lo practiquemos de la misma manera”, contó.
Esta rigurosa labor de unificación técnica está ligada al objetivo central de preservar y respetar las enseñanzas originales del creador de la disciplina, el General Choi Hong Hi. “Uno de los objetivos es hablar, discutir con los instructores y con las graduaciones más altas de distintos lugares del mundo, sobre todo para respetar y continuar el legado del fundador del Taekwondo”.
El recuerdo imborrable del fundador se mantiene vivo a través de la memoria de sus visitas a la provincia de Misiones, donde el Gran Maestro pudo experimentar de cerca la cultura y las tradiciones argentinas. “Tuvimos ese gran privilegio en Posadas de poder recibirlo, de disfrutar un fin de semana completo con él, e incluso el General pudo vivir la experiencia de ver lo que era un asado hecho al asador, andar a caballo, y ver la cantidad de vacas que tenemos en los campos de Argentina”.
Tras el fallecimiento del creador del arte marcial, el panorama institucional sufrió divisiones internas que perduran en la actualidad, aunque persiste el respeto mutuo por el trabajo ajeno y la sincera esperanza de una futura reconciliación global. “Lamentablemente se dividieron las federaciones”, contó Dionisi. “Es difícil a veces que la gente logre ponerse de acuerdo, pero creo que todos tenemos respeto por el trabajo que hacen todos los instructores en distintos sectores y yo, personalmente, deseo que en algún momento se unifiquen nuevamente”.
La reestructuración dirigencial y política del deporte llevó inevitablemente a que algunos referentes históricos de la disciplina tomen caminos distintos, generando cambios sensibles dentro de la organización. Pero mirando hacia el futuro, el máximo rango honorífico posible dentro del Taekwondo requiere cumplir con estrictas exigencias formales de edad y aportes organizativos significativos al desarrollo global de la práctica.
“El noveno Dan es una graduación que se recibe luego de toda una vida dedicada al Taekwondo”, afirmó la deportista. “Hay que tener al menos 60 años y haber hecho muchas cosas por el desarrollo del Taekwondo, como abrir escuelas, organizar eventos importantes o trabajar en distintos ámbitos”.
Paralelamente a sus máximas exigencias como Gran Maestra y referente deportiva internacional, mantiene una activa y consolidada carrera profesional en el ámbito legal corporativo. “Sigo con mi actividad profesional. Trabajo como consultora jurídica en empresas multinacionales”.
A pesar de sus múltiples compromisos internacionales y su radicación en el exterior, su núcleo familiar preserva un fuerte y cálido vínculo con sus raíces misioneras durante las celebraciones personales y el tiempo de descanso. “Últimamente mi hijo le tomó el gusto a festejar su cumpleaños en Posadas con los primos, con la familia, con el calor, con la pileta, y la verdad que siempre es hermoso estar en familia y poder disfrutar tantos momentos”.