El dólar registró en junio un fuerte avance cercano al 5% y alcanzó su cotización más alta desde octubre de 2025, impulsado por una combinación de factores locales e internacionales. Analistas del mercado sostienen que el movimiento era esperado y consideran que el principal interrogante para los próximos meses es si el tipo de cambio logrará superar a la inflación acumulada y recuperar atractivo para los ahorristas.
El mercado cambiario cerró junio con una marcada suba del dólar, que avanzó alrededor de un 5% durante el mes y superó ampliamente la inflación estimada para ese período. En paralelo, el Banco Central desaceleró el ritmo de compras de divisas en el mercado, aun cuando transita la etapa final de mayor liquidación de exportaciones del complejo agroindustrial.
Este martes, el dólar mayorista se negocia a $1.485, el valor más alto desde el 24 de octubre del año pasado, cuando había alcanzado un récord nominal de $1.492. En tanto, la cotización para la venta al público en el Banco Nación llegó a $1.500, el precio más elevado de los últimos ocho meses.
En lo que va de junio, el dólar minorista acumula un incremento de $70, equivalente al 4,9%. Sin embargo, en el balance de 2026 la suba es de apenas $20, o un 1,4%, mientras que el mayorista registra un avance de alrededor de $30, equivalente al 2,1%. Ambos porcentajes permanecen muy por debajo de la inflación acumulada en el primer semestre, estimada en torno al 16%.
Frente a este escenario, los analistas coinciden en que el debate ya no pasa por determinar si el dólar continuará subiendo, sino por establecer si podrá ganarle a la inflación y dejar de representar una inversión con rendimiento negativo para quienes mantienen sus ahorros en moneda estadounidense.
Los operadores del mercado consideran que la reciente recuperación del tipo de cambio era previsible e incluso saludable para la plaza financiera, ya que el fortalecimiento del peso durante buena parte del año había comenzado a dificultar diversas estrategias de inversión.