Un flujo constante de personas ha llegado para conseguir la mejor vista de la celebridad más grande de Australia. En la ciudad costera de Seven Mile Beach, en Tasmania, los niños se suben a los hombros de sus padres; la gente trepa sobre las rocas, algunos con binoculares en la mano. Cada vez que la estrella se mueve, un murmullo de emoción recorre la multitud.
Los coches circulan a paso de tortuga para echar un vistazo al VIP y los pasajeros sonríen encantados cuando lo consiguen. Varios equipos de televisión lo siguen de cerca.