Kylian Mbappé le tira un manotazo a Unai Simón, arañando la tarjeta roja. Las muecas en su rostro son indisimulables. Es la síntesis de la rendición. Francia, que había jugado una Copa del Mundo perfecta, fue aplastada por España.
Los españoles son campeones mundiales en materia de confianza. Creían en sus fuerzas después del poco decoroso empate ante Cabo Verde, allá atrás, cuando esta historia recién comenzaba. El juego ascendente a lo largo de la competencia se potenció con la recuperación de su as de espadas, Lamine Yamal.