Los referentes de La Libertad Avanza y el PRO mantuvieron un encuentro clave en la Casa Rosada. Acordaron reunirse cada quince días con el objetivo de blindar las reformas legislativas y frenar el avance del populismo en el Congreso.
Los principales armadores políticos de La Libertad Avanza y el PRO sellaron un principio de tregua en la Casa Rosada. En medio de un escenario legislativo complejo para el oficialismo, los delegados de Karina Milei y Mauricio Macri mantuvieron una reunión de dos horas en la que definieron la creación de una mesa de coordinación política permanente que se reunirá cada quince días. El encuentro buscó sanar las heridas recientes y tender puentes de cara a los próximos desafíos electorales.
La comitiva del PRO, integrada por Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, arribó a la Casa de Gobierno antes de las 11. Allí los recibieron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto a Martín y Lule Menem. Tras el intercambio, los dirigentes emitieron un documento donde plasmaron la coincidencia ideológica de ambos espacios frente a la oposición: “Compartimos el convencimiento de que la Argentina no puede volver a caer en manos del populismo”.
El temario de la reunión no se limitó a la sintonía discursiva, sino que apuntó directamente a la actividad en el Congreso, donde el Gobierno sufrió duros reveses en las últimas semanas. Los representantes explicaron que el espacio servirá para ordenar la estrategia parlamentaria: “Fue un gran primer paso para construir un trabajo conjunto y blindar el cambio”. El objetivo inmediato es evitar nuevas derrotas en leyes clave para la gestión de Javier Milei.
La agenda parlamentaria y la proyección hacia el futuro
La reactivación del diálogo directo entre la secretaria General de la Presidencia y el ex mandatario nacional destrabó un canal que permanecía congelado desde octubre del año pasado. Las rispideces en torno a los cambios en el gabinete nacional habían enfriado la relación, pero la urgencia legislativa aceleró el acercamiento. Durante las conversaciones en el despacho oficial, los referentes de ambos partidos también deslizaron: “Repasamos la agenda parlamentaria de los próximos meses para avanzar con las reformas que necesita la Argentina”.
Los negociadores de ambas fuerzas políticas entienden que la cohesión en el Congreso es el paso previo y necesario para edificar una alianza de mayor envergadura. Con la mirada puesta en el mediano plazo, los dirigentes admitieron que el trabajo conjunto busca sentar las bases para una confluencia electoral que les permita consolidar la gobernabilidad y asegurar el rumbo económico.