El Congreso de Nicaragua, controlado por el sandinismo en el poder desde hace casi dos décadas, aprobó este martes una reforma que prohíbe la participación de opositores en las elecciones.
La enmienda amplía el mandato presidencial de seis a siete años y excluye de los comicios a quienes participen en “actos golpistas, traición a la patria” o soliciten “intervención militar”.