El Gobierno nacional atribuyó este martes una “responsabilidad concreta” a las gestiones kirchneristas tras conocerse los resultados de las Evaluaciones PISA 2025, donde la Argentina registró su peor desempeño de los últimos 20 años al ubicarse en el puesto 72 entre 91 países evaluados. A través de un comunicado del Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, el Ejecutivo sostuvo que el retroceso en Ciencias, Lectura y Matemática responde a una trayectoria de 12 años de escolaridad fuertemente condicionada por las políticas educativas del período 2013-2023, al tiempo que ratificó el impulso de planes federales de alfabetización y matemática para revertir el deterioro del sistema.
El Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, se pronunció de manera contundente sobre los magros resultados obtenidos por la Argentina en las Evaluaciones PISA 2025, donde el país cayó al 72° puesto sobre un total de 91 naciones evaluadas, marcando el registro más bajo de las últimas dos décadas. Desde el Poder Ejecutivo le adjudicaron una “responsabilidad concreta” a las administraciones kirchneristas por el estado actual de la educación nacional.
Mediante un comunicado oficial, la cartera social planteó que los datos arrojados por el examen “reflejan los aprendizajes acumulados tras 12 años de escolaridad, contemplando el recorrido de los estudiantes desde 2013”. En esa línea, puntualizaron que “como consecuencia directa de las políticas educativas aplicadas por las gestiones anteriores, se registró una caída de los aprendizajes en Ciencias, Lectura y Matemática”.
Si bien desde Capital Humano aclararon que “estos resultados se inscriben en una tendencia mundial, son los más bajos desde la primera edición del programa impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el año 2000”, hicieron hincapié en la particularidad del escenario local. En el texto explicaron que “la caída y el estancamiento se verifican en gran parte de América Latina”, pero advirtieron que “si bien los resultados se inscriben en una tendencia global de estancamiento y descenso, en la Argentina el retroceso se produce sobre un punto de partida que ya era bajo y evidencia una situación crítica en los aprendizajes”.
El contexto internacional y los «lectores apresurados»
El informe gubernamental analizó también las pautas globales expuestas por la medición internacional. Señalaron que “a nivel mundial, Lectura fue el área con el descenso más pronunciado, especialmente en las habilidades más complejas”. En ese aspecto, remarcaron que “la OCDE detectó un fenómeno global al que denominó ‘lectores apresurados’: estudiantes que responden en forma rápida e incorrecta, conducta que casi se duplicó entre 2018 y 2025”, añadiendo que “los países con mayor caída en Lectura también registraron retrocesos en las demás áreas”.
No obstante, las autoridades argentinas matizaron el impacto de este fenómeno global sobre los índices locales. Criticaron que “esa tendencia no explica por sí sola la magnitud de la caída en la Argentina” y atribuyeron las falencias a “una responsabilidad concreta, consecuencia directa de una cultura educativa instaurada durante años por los gobiernos kirchneristas, que deterioraron cada sector del sistema”.
Planes oficiales para la transformación educativa
Frente a este diagnóstico, el Ministerio de Capital Humano destacó “el compromiso con la transformación del sistema educativo mediante políticas estructurales enfocadas en aprendizajes fundamentales”, tareas ejecutadas de forma coordinada a través de la Secretaría de Educación.
El organismo encabezado por Pettovello ponderó la puesta en marcha de “dos políticas de alcance federal: el Plan Nacional de Alfabetización y el Plan Nacional de Matemática”. Según explicaron, “el primero está orientado a fortalecer los aprendizajes desde los primeros años de escolaridad y a garantizar que todos los estudiantes del país puedan leer, comprender y producir textos de acuerdo con su edad”. En tanto, detallaron que “el segundo está enfocado en fortalecer de manera prioritaria las capacidades numéricas de los estudiantes de todo el país para que ningún chico quede rezagado