Momentos de extrema tensión y desborde se vivieron este domingo en las inmediaciones del estadio Gigante de Arroyito durante la previa del cruce entre Boca Juniors y Racing Club por los cuartos de final de la Copa Argentina.
El clima festivo habitual en la antesala de un choque de eliminación directa quedó opacado este 27 de septiembre a partir de las 16:14, cuando los ingresos asignados a la parcialidad de Boca Juniors colapsaron por completo en Rosario. En los alrededores de la cancha de Rosario Central, la masa de simpatizantes que aguardaba para acceder y presenciar el cruce decisivo frente a la Academia comenzó a sufrir apretones y desbordes, desatando escenas de pánico que incluyeron corridas colectivas y forcejeos en las filas de control.
La situación empeoró a escasos minutos del pitazo inicial de las 17 horas, momento en el que los damnificados expresaron su furia y desesperación frente a las cámaras de la señal televisiva TN, cuyas imágenes mostraron el descontrol en los portones. Testigos directos y simpatizantes afectados descargaron su indignación ante los micrófonos al denunciar una negligencia absoluta por parte de las autoridades y organizadores: afirmaron que la situación resultaba una vergüenza inadmisible y que, si la sede no estaba en condiciones de albergar una cita de este calibre, el evento debía trasladarse a otro escenario.
Entre los testimonios más alarmantes captados durante la cobertura en vivo, varios hinchas aseguraron que había menores de edad presentes a quienes les estaban pegando en medio de las avalanchas. Asimismo, se reportaron personas desmayadas y con serios cuadros de asfixia debido al amontonamiento y la falta de fluidez en las vallas, configurando una antesala crítica y marcada por la angustia en una nueva jornada de cuartos de final del certamen federal.