El hielo marino que rodea la Antártidavolvió a registrar niveles excepcionalmente bajos. Durante el invierno austral de 2026 alcanzó su tercera menor extensión desde que comenzaron las mediciones satelitales, hace casi cinco décadas.
El dato encendió nuevamente las alertas entre los científicos por una tendencia que se repite en los últimos años y que podría tener consecuencias sobre el clima y los ecosistemas de la región.