Lejos de los sobreprecios, el direccionamiento o las obras inconclusas que plantea la acusación, una testigo sólo pudo acreditar incidentes menores en Vialidad Santa Cruz. Formó parte de auditoría de Iguacel que inició la causa. «Yo no detecté ninguna irregularidad», en la obra pública declaró contadora.
Lejos de los sobreprecios, el direccionamiento o las obras inconclusas que plantea la acusación, la testigo sólo pudo acreditar inconsistencias menores en Vialidad de la provincia patagónica. “¿Usted detectó que alguna de esas irregularidades haya incidido en alguna obra pública de Santa Cruz?”, interrogó una de las defensas. “Puntualmente yo no detecté nada”, respondió Navaridas.
El segundo testigo de la jornada fue convocado por la Oficina Anticorrupción y por la defensa de Lázaro Báez. Se trató de Gustavo Remet, ingeniero civil, auditor y luego inspector de obra en Vialidad Nacional, donde se desempeña desde 1994.
En una breve declaración debió responder la pregunta del abogado de Báez, Juan Villanueva: ¿Recibió alguna orden para disminuir los controles de auditoría en Santa Cruz? “No. No específicamente. El organismo puede aumentar o disminuir controles. Pero nadie, jamás me dijo específicamente que tenía que disminuir o incrementar los controles en esa provincia”.
La audiencia fue presidida por el juez Rodrigo Giménez Uriburu. Lunes y martes de la semana que viene está previsto que declaren otros tres testigos, pero fue el cierre de los profesionales a los que Iguacel encargó el primer informe apenas asumió Cambiemos, y que hizo caer la urgencia de la denuncia penal.
FUENTE: AMBITO
