El líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-Un, instauró una nueva ley que castiga y condena a los ciudadanos que consuman producciones audiovisuales extranjeras.
Esta nueva ley busca erradicar cualquier tipo de influencia extranjera, castigando severamente a cualquiera que sea sorprendido con películas, ropa o incluso usando jerga extranjera.
Los guardias norcoreanos se aseguraron de que todos supieran que la pena por el contrabando de videos ilícitos era la muerte.