Ante la posible aparición de la oruga hemorrágica, remarcan la prevención y cuidados

Dia uno
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Recientemente el Hospital de San Vicente emitió una alerta por la posible aparición en la zona de la oruga Lonomia obliqua, también conocida como oruga hemorrágica. Se trata de una especie que aparece justamente en temporadas cálidas como verano y primavera, dado su camuflaje que aparenta corteza de árbol, puede ocasionar accidentes involuntarios tanto en adultos como en niños.

Los cuidados y la concientización se fundamentan en que el roce con estas orugas puede llegar a ser mortal si no se lo trata a tiempo, o bien, dejar severas secuelas renales. Al respecto, El Territorio habló con Roberto Stetson, especialista en esta área, que aunque jubilado de sus labores en el Programa de Animales Venenosos del Ministerio de Salud Pública, sigue aportando su lucidez y conocimiento en la temática.

Stetson explicó que los accidentes con la Lonomia obliqua no son muy habituales puesto que no suele tener presencia en las zonas urbanas, sí en chacras que están rodeadas de áreas silvestres, en los en parques provinciales y nacionales. “Ahí sí pueden producirse estos accidentes, de hecho, se han producido, porque las orugas pueden trasladarse a árboles frutales como el ciruelo, el manzano, el durazno, la palta y entonces puede aumentar inclusive el riesgo porque el agricultor toma contacto con estos árboles para su uso, para su aprovechamiento”, dijo. 

La oruga hemorrágica es parte del ciclo biológico de una mariposa nocturna selvática y se alimentan de las hojas de árboles silvestres, especificó. “Tienen una particularidad morfológica que, por su coloración, que es una mezcla de manchas marrones, negras y puntitos blancos y verdes. Las cerdas tienen forma de pinitos, se llaman espinas piniformes, los hace confundir con los líquenes que están en los árboles de toda nuestra región. Ahí pasan desapercibidos para sus enemigos naturales y para el hombre también”, detalló. 

Tienen su momento activo durante la noche, que es cuando se alimentan, pero durante el día suelen estar agrupadas en cantidad en alguna zona oscura de los árboles, por eso también reciben el nombre de orugas procesionarias. En el día  se pueden ubicar en la base del árbol o cerca del suelo, un poco más arriba. “Cuando el hombre se apoya sobre esa región del tronco es donde se producen los accidentes, (la oruga) no anda persiguiendo a nadie, al contrario, se esconden, son pasivas y solamente cuando uno las aplasta se toma contacto con las cerdas venenosas que tienen en su cuerpo”, remarcó. 

Síntomas y qué hacer

A diferencia de las otras orugas, como la pollo o la gato (no son mortales) que producen un dolor intenso inmediatamente después de haber tenido contacto con ellas, la Lonomia obliqua, no produce una irritación importante al momento del roce, sino que aparecen otros síntomas.

“Estas orugas tienen en el dorso como unas púas quebradizas conectadas con glándulas venenosas que están dentro de la piel, y que al ponerse en contacto inyectan esa toxina que produce una serie de trastornos”, sostuvo. 

Así, las personas normalmente sienten una descompostura general, dolor fuerte en la región posterior del cráneo (región occipital) aunque lo más evidente es la aparición de moretones que comienzan en el área de contacto y después se va extendiendo a distintas partes del cuerpo. 

“Si no recibe el tratamiento adecuado, si no se hace el diagnóstico correspondiente y se recibe el antídoto, va a aparecer después lo que se llama hematuria o sangre en la orina”, agregó. También puede aparecer sangrado de encías, de nariz, de heridas recién cicatrizadas y hasta uterinas. 

“Cuando pasa mucho tiempo sin el tratamiento, a veces la persona no muere, pero sí tiene problemas renales, tiene insuficiencia renal, se le muere el riñón y tiene que quedar sujeto a diálisis hasta que venga un trasplante”, sumó sobre las secuelas que podría dejar. 

Por eso, siempre ante un contacto y la aparición de los síntomas, hay que recurrir lo más rápido posible a un centro asistencial de mayor complejidad para que le suministren el antídoto.

Sostuvo que los accidentes con esta oruga se producen sobre todo en la zonas Centro y Este de la provincia. “Es muy difícil de controlar porque vos tenés que fumigar los árboles y eso equivale a matar las abejas, los abejorros, las avispas, hay un montón de polinizadores que son fundamentales para los cultivos después. Solamente con la educación, la prevención, indicando, primero tenemos que saber la conducta de este tipo de oruga”, aconsejó el especialista. 

Recomendó que el realizar las tareas en las chacras se usen guantes gruesos, ropa de mangas largas y zapatos cerrados, asimismo prestar atención a que los niños y las mascotas en su curiosidad no tengan contacto con ellas.

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