Desde 2022 vienen detectando medusas de agua dulce o también conocidas como “aguas vivas” en arroyos de la provincia, lo cual generó preocupación debido a su impacto en la biodiversidad local y la salud humana. Investigadoras del Instituto Nacional de Medicina Tropical junto a expertas del Instituto Misionero de la Biodiversidad llevan adelante estudios para comprender su efecto en el ecosistema. Cuáles son sus características, qué hacer ante una picadura y dónde reportar el avistamiento de un ejemplar.
El Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) confirmó la presencia de medusas de agua dulce invasoras -cuyo nombre científico es Craspedacusta sowerbii– en arroyos de Misiones, un fenómeno que preocupa por su impacto potencial en la flora y fauna locales y los riesgos asociados a la salud humana.
Esta especie originaria de Asia se avistó por primera vez en 2022 en el arroyo El Saltito, cerca de Colonia Aurora, y más recientemente en el arroyo El Cazador, en las proximidades de San Ignacio.
“Normalmente todos estamos acostumbrados a las medusas que vemos en el mar, las aguas vivas. Hay algunos organismos de agua dulce y este es uno justamente. Y son originarias de Asia, pero ya invadieron gran parte del planeta Tierra. Desde 1850 hay algunos trabajos que la han visto en Europa, porque de Asia en su momento llevaban plantas ornamentales para los estanques y en las raíces de las plantas ornamentales se encuentran, se le dice pólipos, porque las medusas tienen como distintos estadios. Entonces venía pegada uno de sus estadios, sus huevitos y sus pólipos a las raíces y así fue como invadieron gran parte de Europa”, explicó la bióloga.
La principal preocupación de los expertos radica en que son invasoras y no tienen depredadores naturales en la región. Su aparición despierta muchas preguntas sobre cómo llegaron aquí y cuál será su efecto en los ecosistemas locales, indicó Miranda.
Un hallazgo inusual
El hallazgo inicial se produjo cuando una médica de Colonia Aurora detectó pacientes con urticarias/manchas inusuales tras bañarse en el arroyo El Saltito. Investigadores del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMeT) acudieron al lugar y descubrieron la presencia de los hidrozoos. Sin embargo, como estas no eran su especialidad, recurrieron a Luciana Montalto, investigadora del Instituto Nacional de Tecnología radicado en Santa Fe, quien confirmó la identificación de las medusas de agua dulce.
En 2023, un nuevo reporte de avistamiento cerca de San Ignacio impulsó una investigación más exhaustiva con los permisos requeridos por el Gobierno provincial. “Nos comunicamos con ellas [las investigadoras] y les dijimos: ‘Che, están apareciendo medusas, pero en un arroyo que desemboca en el Paraná, no en el Uruguay, como el año anterior’. Entonces nos embarcamos juntas a colectar medusas y tratar de buscarle otra perspectiva también a la investigación. Y ellas, obviamente, enfocadas en todo lo que respecta a salud, y nosotros comenzando un poco a ver, o sea, a colectar las muestras, para ver cuál es el efecto que puede tener sobre el ecosistema y sobre la biodiversidad misionera”, precisó.


El estudio sobre estas medusas comenzó en 2022 y recientemente se logró publicar en una revista científica reconocida internacionalmente el primer resultado que ratifica la aparición de este animal en la región, mientras que “las chicas del Inmet lograron hacer una extracción del componente que genera esta urticaria en la piel de las personas. Y salió obviamente a la luz todo el trabajo hecho hasta ahora, porque es algo que se desea, se busca seguir investigando en conjunto”, declaró en diálogo con Charlas en Picada.
¿Cómo llegaron las medusas a Misiones?
Según Miranda, una de las teorías más aceptadas es que podrían haber viajado en el agua de lastre de barcos tal como ocurrió con el mejillón dorado que inclusive actualmente ya forma parte de la dieta de otros peces de los ríos de la zona y dejó de ser un problema. En Argentina, se las detectó en varias provincias, como Mendoza, San Luis, Córdoba, Tucumán y Neuquén.
“Probablemente haya cierto efecto en la fauna; es algo que se tiene que estudiar, porque al ser un organismo invasor, nuevo en el ecosistema, no tiene depredadores naturales”, alertó la estudiosa.
Riesgos para bañistas
Miranda explicó que el contacto con estas medusas se caracteriza porque genera urticarias y pequeñas quemaduras. “Son visibles cerca de la superficie, son como un paragüitas que se abre y se cierra. Tienen un tamaño de dos centímetros, son blanquecinas, y su centro parece una pequeña flor y después tienen tentáculos, que son como hilitos que caen de los costados. Si alguien siente ardor o quemazón mientras nada, probablemente haya entrado en contacto con una de ellas”.

Para calmar las molestias, se recomienda enjuagar la zona con vinagre para neutralizar el dolor, recomiendan desde el programa de Animales Venenosos de la provincia y consultar al médico lo antes posible. El siguiente paso es reportar estos avistamientos al Imibio a través de sus redes sociales a fin de que puedan continuar con los estudios.
Otras especies invasoras
El caso de las medusas no es aislado en Misiones. La provincia enfrentó previamente problemáticas similares con otras especies invasoras, como el caracol gigante africano, una plaga que persiste en la región. “El caracol africano sigue siendo un problema, más que nada en el norte de la provincia pero también llegó a la zona sur. Aunque en Argentina no se detectaron los parásitos asociados que transmiten enfermedades al ser humano y a los perrros, seguimos en alerta porque el riesgo existe”, afirmó.
Cabe mencionar que cada vez que aparece una especie invasora, el ecosistema sufre alteraciones que tardan años en estudiarse y comprenderse.