Ian tiene 11 años y permaneció durante meses institucionalizado en Formosa. Tras escapar del hogar estatal, su familia denunció presuntos golpes, castigos y sobremedicación. Pese a que el niño manifestó que no quería volver, una resolución judicial dispuso inicialmente su reintegro al establecimiento. Finalmente quedó bajo la guarda provisoria de su abuela materna en Corrientes.
Un complejo caso que comenzó hace casi un año en Formosa trascendió durante septiembre las fronteras provinciales y comenzó a instalarse en medios nacionales. Tiene como protagonista a Ian, un niño de 11 años que fue separado de su madre por disposición judicial, permaneció durante meses en una residencia estatal, escapó del establecimiento y quedó en el centro de una disputa sobre su cuidado, mientras su familia denuncia presuntos maltratos durante el período en que estuvo institucionalizado.
El denominado Caso Ian se remonta a octubre de 2025. En aquel momento, la Justicia intervino ante presuntas situaciones de violencia en el entorno familiar del niño y dispuso separarlo de su madre y sus dos hermanas. Desde entonces quedó alojado en el Hogar de Menores Remedios de Escalada, bajo el sistema de protección estatal de Formosa.
Según la posición judicial difundida públicamente, la medida buscaba garantizar su protección. Sin embargo, con el paso de los meses la familia comenzó a cuestionar las condiciones en las que permanecía alojado y posteriormente formuló graves denuncias sobre el trato que habría recibido.
La abogada Gabriela Neme, integrante de la representación legal de la familia, sostuvo que la situación que había motivado inicialmente la intervención estaba vinculada a episodios de violencia atribuidos al padrastro de Ian. Según su versión, el hombre falleció pocos días después de que el chico fuera institucionalizado y, desde entonces, la defensa entendió que correspondía avanzar progresivamente en la restitución del vínculo con su madre.
Escapó del hogar y dijo que no quería regresar
El caso adquirió una nueva dimensión a comienzos de septiembre de 2026, cuando Ian escapó de la residencia estatal donde había permanecido durante prácticamente un año.
Según las reconstrucciones difundidas públicamente, el niño salió del establecimiento, caminó varias cuadras, pidió ayuda y logró ponerse en contacto con su madre.
Tras la fuga, la defensa afirmó que Ian manifestó que no quería regresar al hogar y relató presuntas situaciones de violencia sufridas durante el período en el que permaneció institucionalizado.
Entre las acusaciones formuladas por su familia aparecen supuestos golpes, baños con agua fría, restricciones de alimentos y sobremedicación. Neme sostuvo incluso que en determinado momento el niño habría recibido hasta 12 comprimidos por día y afirmó que esa cantidad posteriormente fue reducida tras una intervención médica.
Estas acusaciones forman parte de las denuncias efectuadas por la familia y la defensa y no existe hasta el momento una sentencia judicial definitiva que determine que esos hechos ocurrieron en los términos denunciados.
Pese a las denuncias, ordenaron que volviera al mismo hogar
Después de que Ian escapara, el Juzgado de Primera Instancia de Menores de la Segunda Circunscripción Judicial de Formosa, a cargo de la jueza Nadia Soledad Caballero, volvió a intervenir.
El 6 de septiembre se conoció una resolución mediante la cual se intimó a la madre del niño a reintegrarlo al mismo hogar del que había escapado, pese a que la defensa sostenía que Ian había manifestado no querer regresar y denunciaba presuntos malos tratos dentro del establecimiento.
La defensa cuestionó duramente esa decisión y reclamó que, antes de disponer cualquier regreso, el niño fuera escuchado personalmente para explicar por qué había escapado y qué había ocurrido durante su permanencia en la institución.
Neme aseguró que la madre aceptó presentarlo ante la Justicia bajo la expectativa de que sería entrevistado directamente por la magistrada. Según la versión de la defensa, esa escucha no ocurrió en la instancia inicialmente prevista y el niño sufrió una descompensación dentro del edificio judicial.
Posteriormente surgieron informaciones que indicaron que Ian habría sido escuchado días después por la jueza y representantes de la Asesoría de Menores. Esa audiencia habría precedido a una nueva resolución sobre dónde debía permanecer.
Finalmente no regresó al hogar
Tras la controversia, la Justicia dispuso que Ian no continuara alojado en la residencia estatal, aunque tampoco autorizó que regresara a vivir con su madre.
La guarda provisoria quedó a cargo de su abuela materna, residente en Corrientes, mientras continúa la tramitación judicial del expediente.
La medida permite que la mujer adopte decisiones cotidianas vinculadas con la salud, educación y cuidado del niño hasta que exista una resolución definitiva.
La defensa también cuestionó que Ian fuera enviado con su abuela materna en Corrientes. Gabriela Neme sostuvo que el niño ya había tenido problemas previamente con ella y que incluso había sido necesario resguardarlo de ese entorno. También afirmó que existían antecedentes familiares que, a su criterio, debieron ser evaluados antes de otorgarle la guarda. Hasta el momento no trascendieron públicamente documentos judiciales que permitan precisar el alcance de esos antecedentes.
Ian volvió a escapar y es buscado
El caso sumó este miércoles 30 de septiembre un nuevo episodio. Ian, de 11 años, volvió a escapar del lugar donde se encontraba bajo la guarda de su abuela materna en Corrientes y actualmente es buscado.
La información fue difundida por el entorno que reclama por su situación, desde donde aseguraron que el niño no quería permanecer en ese lugar y volvieron a pedir una intervención urgente de la Justicia de Corrientes para localizarlo y garantizar su integridad física.
En la publicación señalaron que Ian había sido trasladado a más de 300 kilómetros de su entorno familiar y cuestionaron la decisión de dejarlo bajo el cuidado de su abuela. También sostuvieron que el niño quiere regresar con su madre y reclamaron que sea escuchado antes de que se adopten nuevas medidas sobre su situación.
El mensaje difundido este miércoles volvió a formular fuertes acusaciones contra las decisiones judiciales tomadas en torno al caso y denunció supuestos episodios de maltrato. Esas afirmaciones corresponden al entorno y a la representación de la familia y no cuentan, hasta el momento, con una resolución judicial definitiva que las dé por acreditadas.
La nueva fuga vuelve a colocar en el centro del caso el reclamo para que se escuche directamente a Ian. El niño ya había escapado anteriormente del Hogar Remedios de Escalada, en Formosa, donde había permanecido institucionalizado durante meses y donde, según denunció su familia, habría sufrido golpes, castigos y sobremedicación.
Tras aquella fuga, la Justicia dispuso primero su reintegro al establecimiento y luego modificó la medida para otorgar provisoriamente la guarda a su abuela materna en Corrientes. Ahora, con Ian nuevamente fuera del lugar donde debía permanecer, la prioridad pasa por encontrarlo y determinar en qué condiciones se encuentra.
Mientras continúa la búsqueda, el caso vuelve a exponer la disputa en torno a las medidas de protección adoptadas, el vínculo del niño con su madre y, especialmente, su derecho a ser escuchado en las decisiones judiciales que definen dónde y con quién debe vivir