Las pruebas marcarán el regreso a pista del argentino luego de los ensayos realizados en España y servirán para que las escuderías continúen evaluando el rendimiento de los nuevos autos bajo la reglamentación técnica 2026. En ese contexto, no se descarta que los entrenamientos se desarrollen a puertas cerradas, debido a los problemas de fiabilidad que algunos equipos evidenciaron en las primeras salidas a pista.
Durante los tests, los equipos podrán administrar el tiempo de uso del auto entre sus pilotos, ya sea alternando turnos de mañana y tarde o repartiendo los días de manera equitativa. En el caso de Colapinto, será una oportunidad clave para seguir sumando kilómetros y consolidar sensaciones al volante del monoplaza.
La pretemporada, sin embargo, no finalizará allí. Una segunda tanda de ensayos está programada nuevamente en Bahréin entre el 18 y el 20 de febrero, con el objetivo de pulir los últimos detalles antes del arranque oficial del campeonato. El primer Gran Premio de la temporada se disputará del 6 al 8 de marzo en Australia, lo que convierte a estas pruebas en determinantes para llegar en condiciones competitivas.
Colapinto buscará dejar atrás un 2025 complejo, su año de estreno en Alpine, en el que no logró sumar puntos a lo largo de las 18 competencias que disputó. De cara a este nuevo campeonato, el panorama aparece más alentador: la escudería francesa incorporó motores Mercedes, alcanzó el peso mínimo reglamentario y acumuló un importante trabajo en el túnel de viento, con foco en la mejora aerodinámica.
Las señales positivas ya se reflejaron en los recientes ensayos de Barcelona, donde el piloto argentino completó una gran cantidad de vueltas y mostró registros competitivos, con un segundo puesto en una de las sesiones iniciales y un cuarto lugar en otra tanda. Resultados que alimentan la expectativa de que 2026 pueda ofrecerle a Colapinto un escenario más favorable para demostrar su potencial en la máxima categoría del automovilismo.