Copa Sudamericana | Se suspendió el partido entre Independiente y Universidad de Chile por graves incidentes

Dia uno
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Un tenso y violento episodio se desató durante el enfrentamiento entre Independiente y la Universidad de Chile en los octavos de final de la Copa Sudamericana.

En un contexto de creciente tensión, un grupo de hinchas del conjunto visitante, ubicados en la Tribuna Pavoni Alta, comenzaron a arrojar objetos a los simpatizantes de Independiente que se encontraban en la popular baja. Butacas, bombas de estruendo y botellas volaron desde las gradas visitantes hacia los hinchas del Rojo, quienes rápidamente intentaron protegerse de los proyectiles.

El conflicto comenzó a gestarse cuando, en un acto de provocación, la parcialidad chilena robó una bandera del club local, ubicada cerca de su sector. Este hecho desencadenó la reacción de los hinchas de Independiente, quienes intentaron enfrentarse a los agresores, pero no pudieron acceder a la tribuna rival debido a un portón que separa a ambas hinchadas. La tensión aumentó cuando los violentos seguidores de La U, en lugar de retirarse, comenzaron a destruir un cuarto en el que se guardan elementos de limpieza y a lanzarlos contra los fanáticos locales.

Hubo heridos debido a los barras chilenos (Foto: Olé).

A pesar de las advertencias de la voz del estadio, que solicitó a los hinchas chilenos que se detuvieran y les advirtió sobre posibles sanciones, los agresores no cesaron. La violencia se intensificó con la llegada de la policía, que intervino para evitar que los simpatizantes de Independiente cruzaran el anillo de separación entre las hinchadas. Fue entonces cuando se desataron enfrentamientos entre los fanáticos del local y la fuerza de seguridad, lo que generó aún más caos.

Durante el entretiempo, la seguridad decidió evacuar a todos los hinchas de la Universidad de Chile de la tribuna para evitar que los disturbios escalaran y se produjera la suspensión del encuentro. Sin embargo, los enfrentamientos continuaron, y cuando los equipos regresaron al campo para comenzar el segundo tiempo, la situación seguía fuera de control.

El árbitro del partido, Tejera, permitió que el segundo tiempo se iniciara, pero el caos no cesó. A los cuatro minutos del complemento, los graves incidentes obligaron a suspender el partido. Los jugadores de la Universidad de Chile, junto al arquero Rodrigo Rey, se acercaron a la tribuna para intentar calmar la situación y pedir el fin de la violencia.

Este lamentable episodio pone nuevamente en evidencia los peligros que conlleva la violencia en el fútbol y la necesidad urgente de reforzar las medidas de seguridad en los estadios para garantizar la integridad de los espectadores y el buen desarrollo de los partidos.

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