El balance del deslave que devastó Nepal y China el pasado miércoles se agravó aún más el lunes. Con más de 900 muertos y 4400 desaparecidos, el paso de los días revela la magnitud de la catástrofe.
“Nuestro país se enfrenta a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora”, declaró el primer ministro nepalí Balendra Shah, “pero avanzamos con determinación para proteger la vida de los ciudadanos”.