Crece la tensión diplomática entre Argentina y Paraguay por el cobro de peaje en la hidrovía: fuertes críticas del presidente Peña

Dia uno
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El cobro de peajes a embarcaciones en la hidrovía del Paraná genera un enfrentamiento entre Argentina y Paraguay, mientras ambos países discrepan sobre los compromisos asumidos en las negociaciones. El presidente paraguayo lanzó críticas hacia el ministro Sergio Massa y su par argentino enarbola la necesidad de costos compartidos.

En medio de una creciente controversia, las aguas de la hidrovía del Paraná, una vía esencial para el comercio y navegación entre Argentina y Paraguay, se han vuelto el escenario de un agrio conflicto diplomático. El cobro de peajes por parte de Argentina a las embarcaciones que transiten esta vía fluvial desencadenó un fuerte cortocircuito con su vecino del norte, Paraguay. La situación se agudizó cuando el presidente paraguayo, Santiago Peña, respaldó las críticas lanzadas por el canciller Rubén Ramírez Lezcano hacia Argentina y, en particular, hacia el ministro Sergio Massa.

El punto central de la discordia gira en torno a los compromisos asumidos durante las recientes reuniones diplomáticas. Desde Paraguay, se acusa a Argentina de no cumplir con lo pactado, afirmando que tanto Massa como el ministro de Transporte, Diego Giuliano, se habían comprometido a suspender el cobro de los peajes en la hidrovía. Sin embargo, desde el Gobierno argentino se desmiente que tales compromisos hayan sido establecidos.

Peña, en una declaración desde Caazapá, dejó en claro la postura de Paraguay, resaltando que el tratado internacional no permite cobros unilaterales de peajes y subrayando la necesidad de un acuerdo consensuado entre los cinco países involucrados: Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay.

«Entendíamos nosotros que había un compromiso…  aparentemente no había ese compromiso. Cada país, obviamente, sabe cuáles son las restricciones que tienen. Nosotros sabemos que el tratado que se ha firmado y que es un tratado internacional, que establece que no se pueden cobrar peajes de manera unilateral», señaló el presidente paraguayo. Y agregó: «No sé si es falta de comunicación, yo creo que son momentos diferentes. En el caso de Paraguay es muy claro, cuando nosotros decimos algo es lo que se cumple. Bueno, en otros países, y realmente él es ministro de Economía, después salió el Ministerio de Transporte, obviamente Cancillería, o sea, hay diferentes voces, pero no tenemos que cansarnos».

Por su parte, el canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, buscó aclarar la situación y propuso una reunión de alto nivel para iniciar negociaciones en un plazo de 60 a 90 días. Esta reunión tendría como objetivo establecer un mecanismo que regule el cobro previsto en el tratado. Sin embargo, también se sugirió la posibilidad de un cobro compartido entre los cinco países, en caso de no alcanzar un acuerdo.

La respuesta de Argentina no se hizo esperar. El ministro de Transporte, Diego Giuliano, respondió directamente a Peña y planteó la cuestión de una deuda pendiente en el proyecto Yacyretá que Argentina reclama desde hace 30 años. Desde el Ministerio de Transporte se argumentó que, después de 15 años, se volvía a cobrar este impuesto a las embarcaciones internacionales, ya que utilizan una parte del tramo soberano de la hidrovía.

Las redes sociales también se convirtieron en un espacio de confrontación. La Cancillería de Paraguay expresó su desagrado por el anuncio de Argentina de mantener el cobro del peaje, contradiciendo lo acordado en la reunión con Massa y Giuliano. Sin embargo, el ministro argentino defendió la reunión y afirmó que nunca se acordó la suspensión del cobro, sino una cooperación para lograr una hidrovía más competitiva.

En el trasfondo de este conflicto se encuentra un tema crucial para la región: la navegación y el comercio a través de la hidrovía del Paraná. Las implicaciones económicas y políticas son significativas, y la resolución de este enfrentamiento podría redefinir las relaciones entre Argentina y Paraguay, así como impactar en la cooperación regional en la cuenca del Paraná.

Mientras los protagonistas de este conflicto continúan expresando sus posiciones, el destino de la Hidrovía del Paraná y los intereses de ambos países están en juego, planteando la necesidad de un diálogo y entendimiento efectivo para encontrar una solución equitativa y beneficiosa para ambas naciones y la región en su conjunto.

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