Ejercicio físico y calor: cuidados básicos para evitar complicaciones

Dia uno
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La realización de ejercicio físico en contextos de altas temperaturas puede generar alteraciones en el organismo cuando se combina con humedad elevada y esfuerzo sostenido. En esas condiciones, el cuerpo presenta dificultades para regular su temperatura, lo que puede derivar en distintos trastornos vinculados a la exposición al calor, especialmente si no se adecúan los horarios, la intensidad de la actividad y las medidas de cuidado previas.

“El agotamiento por calor y el golpe de calor, que es el cuadro más severo, son trastornos ocasionados por el aumento de la temperatura corporal como consecuencia de la exposición prolongada a altas temperaturas o a humedad elevada, sumado a la realización de un esfuerzo físico intenso en esas condiciones. En esos casos se altera la termorregulación, es decir, el organismo presenta dificultades para regular su propia temperatura”, explicó Carlos Veronesi, médico especialista en Clínica Médica y gerente asistencial del Hospital Favaloro.

Asimismo, el profesional advirtió que, ante estas condiciones, el principal peligro es la aparición progresiva de trastornos vinculados al aumento de la temperatura corporal, que pueden manifestarse primero como agotamiento y avanzar luego hacia cuadros mucho más delicados.

En ese sentido, señaló que durante el verano resulta fundamental reorganizar la práctica de actividad física, priorizando horarios tempranos por la mañana o bien hacia la tarde-noche, momentos en los que la radiación solar y los valores térmicos comienzan a descender.

“Entre las señales que pueden advertir un trastorno asociado a la exposición a temperaturas elevadas se encuentra el agotamiento por calor, un cuadro que se manifiesta con sudoración excesiva, piel pálida y fresca, sensación de calor sofocante y sed intensa. Además, pueden aparecer calambres musculares, dolor de estómago, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y mareos”.

Por otra parte, el especialista indicó que, en los cuadros más delicados, la temperatura corporal puede superar los 40° cuando se mide por vía axilar, con una piel que se torna roja y caliente. A ese cuadro se asocia una respiración acelerada y un aumento de la frecuencia cardíaca, junto con un dolor de cabeza intenso. Pueden presentarse alteraciones neurológicas, como desorientación, confusión e incluso pérdida de conocimiento.

Control médico

“Antes de iniciar cualquier actividad física, especialmente a partir de los 40 años, es recomendable realizar una consulta con el médico clínico o de cabecera para contar con una valoración previa, que en algunos casos puede incluir estudios de laboratorio. Además, si la práctica va a ser intensa, competitiva o si hace mucho tiempo no se realiza un control, esa evaluación puede ampliarse con un electrocardiograma y una valoración cardiológica”, indicó el profesional.

En ese marco, Veronesi mencionó la necesidad de extremar los recaudos en determinados sectores de la población, en particular en los extremos de la vida. Los menores de 5 años –con mayor énfasis en los menores de un año–, los adultos mayores, las personas gestantes y quienes presentan patologías crónicas, especialmente cardíacas, respiratorias o renales, requieren un control más estricto ante estas exposiciones, al igual que quienes reciben medicación para la presión arterial.

En niños pequeños, además, pueden manifestarse signos como llanto inconsolable o irritabilidad, asociados a la exposición a temperaturas elevadas. “Tanto la intensidad como la duración del ejercicio deben modificarse cuando las temperaturas son elevadas, reduciendo ambos factores o trasladando la práctica a otros momentos del día”.

“En cuanto a las recomendaciones generales, es importante beber abundante agua o jugos naturales, cuidar la hidratación y evitar bebidas con cafeína, alto contenido de azúcar o alcohol. Además, conviene no consumir comidas pesadas antes ni después del esfuerzo y procurar permanecer en ambientes ventilados y frescos, especialmente si se trata de espacios cerrados”, puntualizó el médico.

Además, las medidas vinculadas a la vestimenta y a la protección frente a la radiación solar incluyen el uso de ropa holgada y liviana, preferentemente de algodón y colores claros. También se recomienda evitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 16, y reforzar el cuidado de las zonas fotoexpuestas mediante gorra, anteojos con protección UV y cremas solares, para reducir el impacto del sol sobre la piel.

“Ante un episodio de agotamiento por calor, la indicación es retirar a la persona del lugar, quitarle la ropa, iniciar la hidratación y, de ser posible, darle una ducha a temperatura ambiente. En situaciones más críticas, como el golpe de calor con valores cercanos a los 40°, también debe retirarse de la exposición, comenzar la hidratación y comunicarse con el servicio de emergencia o trasladarla al centro de salud más cercano. En estos casos no se recomienda medicar con antifebriles, evitar la automedicación y no demorar la consulta cuando el cuadro reviste gravedad”, cerró el especialista

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