Un relevamiento realizado por Fundación Huésped y Pulsar.UBA muestra que tanto estudiantes jóvenes – entre 13 y 23 años- como docentes valoran la Educación Sexual Integral y señalan la necesidad de profundizar en salud mental, apuestas, violencia digital y contenidos de odio en internet.
A 20 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (Ley nacional N.º 26.150), Fundación Huésped y Pulsar.UBA presentan los resultados de la Encuesta Nacional ESI: 20 años, un estudio que indaga en las experiencias, percepciones y demandas de estudiantes del nivel secundario y personas egresadas, así como de docentes de distintos niveles educativos.
Los resultados muestran un amplio reconocimiento de la importancia de la ESI: el 86% de las y los estudiantes encuestados considera que es importante y el 58% señala que lo aprendido sobre ESI les ayudó a reconocer situaciones injustas, violentas o incómodas. Entre las y los docentes, el 99% conoce la ley y el 93% dice que incorpora la ESI en sus clases.
Entre los temas que las y los estudiantes consideran importantes para trabajar en la escuela, la salud mental ocupa un lugar destacado: el 72% señala que debería abordarse. También aparecen con fuerza el maltrato en el hogar (60%), la inclusión o respeto hacia personas con autismo (57%) y la discriminación por el cuerpo o el peso (56%).
“Si algo demostraron estos 20 años de ESI es su importancia como espacio para escuchar y alojar las preocupaciones de las y los estudiantes en torno a su salud y bienestar”, explicó Cecilia Valeriano, directora de Programas de Fundación Huésped.
“Estas inquietudes cambian con el tiempo, porque responden a los desafíos de cada época. Es por eso que la ESI necesita actualizarse de manera permanente: para incorporar nuevas preguntas, ofrecer herramientas para comprender lo que les pasa a las y los estudiantes y acompañarlos en la construcción de vínculos más saludables, en el cuidado de sí mismos y de las demás personas”, concluyó.
La encuesta a jóvenes escolarizados de entre 13 y 23 años, reunió 518 casos. La metodología fue mixta: 465 encuestas online y 53 presenciales. La encuesta a docentes de nivel inicial, primario y secundario incluyó 629 casos y se realizó de manera online, mediante un cuestionario autoadministrado.

Suicidio, salud mental y los entornos digitales: preocupaciones dentro y fuera de las aulas
El 36% de los y las estudiantes secundarios encuestados reportaron que en su escuela hubo un intento de suicidio por parte de un estudiante. Entre los y las docentes del mismo nivel, el 47% indicó lo mismo.
Los resultados también evidenciaron el impacto de los entornos digitales en el bienestar: el 36% de la muestra de estudiantes afirma que las redes sociales le generan malestar, angustia o ansiedad. Además, el 48% indicó haber sufrido discriminación o acoso a través de estas plataformas, mientras que el 40% reportó situaciones de circulación de imágenes sin consentimiento.

Las encuestas realizadas a docentes también dan cuenta de esta problemática. El 55% de los docentes de nivel secundario reportaron situaciones de acoso, amenazas o discriminación entre estudiantes a través de redes sociales. Asimismo, el 41% señaló haber registrado alguna situación de exposición o circulación sin consentimiento de imágenes, información personal o contenidos privados.
Por último, el 15% presenció situaciones de generación de imágenes, audios o videos falsos mediante inteligencia artificial que involucraron a otros estudiantes o su circulación.
“La ESI es una realidad en las escuelas y cuenta con un amplio consenso, tanto entre estudiantes como entre docentes. Sin embargo, persisten nudos críticos que necesitan profundización, como la salud mental, las tecnologías, las violencias o las apuestas, entre otros. Son problemáticas que preocupan tanto a estudiantes como a docentes y que forman parte de sus experiencias cotidianas” explicó Leandro Cahn, director ejecutivo de Fundación Huésped.
En relación a esto, las y los estudiantes manifestaron la necesidad de trabajar estos temas en la escuela: los contenidos que promueven el odio en internet (47%), el funcionamiento de los algoritmos en las redes sociales (43%), las apuestas (42%) y el uso responsable de la inteligencia artificial (41%).

Maternidad, paternidad y escolaridad
En relación con los embarazos, el 62% de las y los estudiantes señaló que una estudiante fue madre en su escuela, mientras que el 29% indicó que un estudiante fue padre. Entre docentes, el 51% afirmó que una estudiante fue madre y el 27%, que un estudiante fue padre.
En las situaciones de embarazo, el acompañamiento convive con dificultades para sostener la escolaridad. Entre los y las estudiantes, el 46% menciona que la persona siguió cursando normalmente y el 26%, que continuó con cambios o apoyos especiales de la escuela.
Al mismo tiempo, el 29% recuerda abandono escolar y el 23% una interrupción temporal seguida de un regreso. Las respuestas incluyeron más de una opción y describen situaciones conocidas, no tasas generales de abandono.
“La escuela sigue demostrando cumplir un rol fundamental en la prevención y en el acompañamiento de los embarazos. La ESI permite involucrar a toda la comunidad educativa en estas conversaciones: docentes, estudiantes, familias, personal no docente, etc. Fortalecerla y actualizarla es, por lo tanto, una apuesta fundamental para el bienestar y la salud integral de las chicas y los chicos”, remarcó Cecilia Valeriano.
El reciente informe de la fundación HUÉSPED propone pensar la ESI yendo más allá de los contenidos. «Al fin y al cabo, implementarla involucra, entre otras cosas, prácticas de enseñanza, vínculos cotidianos, confianza y capacidad para construir acompañamientos ante situaciones concretas», SEÑALARON.
“Es valioso continuar pensando en mejorar las condiciones para una creciente articulación entre el compromiso de cada docente y el acompañamiento institucional, de modo que las iniciativas individuales encuentren cada vez más respaldo y continuidad en los proyectos y dinámicas escolares. También aparecen algunas distancias entre la experiencia que describen docentes y estudiantes y que son útiles para reflexionar. Mientras los primeros reconocen distintas estrategias de abordaje y acompañamiento, los jóvenes señalan principalmente a sus pares como interlocutores frente a situaciones difíciles y recurren más a internet, redes sociales e IA que a la escuela para resolver sus dudas”, resumen desde la Fundación Huésped.
Estas diferencias no necesariamente expresan una ausencia de intervención adulta, pero invitan a preguntarse por las condiciones de confianza, cercanía y escucha que permiten que la escuela sea reconocida como un espacio al que acudir en un mundo cambiante y acelerado.
“Tras veinte años de vigencia de la ley, la pregunta incluye -pero trasciende- cuánto se conoce la ESI o cuántas personas dicen trabajarla. Implica pensar qué experiencias habilita, qué herramientas ofrece y qué reflexiones abre para hacernos preguntas. Este estudio busca contribuir a ampliar esa mirada, reconocer el camino recorrido e identificar oportunidades para seguir avanzando en educación, cuidados y derechos”, reflexionan desde la fundación