El periodismo argentino está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Ernesto Cherquis Bialo, ocurrido este 20 de marzo de 2026 a las 21:56 horas.
El emblemático comunicador tenía 85 años y padecía una leucemia que, tras una aparente mejoría el año pasado en el Hospital Alemán, terminó por debilitar su médula ósea a raíz de un cuadro de neumonía bilateral.
Nacido en Montevideo en 1940, pero porteño por adopción y sentimiento, Cherquis construyó un legado ineludible que comenzó en marzo de 1963, cuando ingresó a la redacción de El Gráfico bajo la tutela de Carlos Fontanarrosa.
Durante 30 años en la mítica revista de Editorial Atlántida, de los cuales ocho desempeñó el cargo de director (1984-1990), su firma se convirtió en garantía de rigor y estilo. Aunque destacó en múltiples disciplinas, su nombre quedó sellado al fuego con el boxeo.
Bajo el seudónimo de «Robinson», cubrió hitos como «The Rumble in the Jungle» en Zaire entre Alí y Foreman, y acompañó las carreras de leyendas como Carlos Monzón, Ringo Bonavena y Víctor Galíndez.
Su versatilidad lo llevó también a la dirección de medios de la AFA entre 2008 y 2016, y a volcar su pluma «barroca» en los últimos años a través de crónicas memorables en Infobae.
La carrera de Cherquis Bialo no solo se limitó a los resultados deportivos, sino a la construcción de historias humanas.
Desde su primer contacto con el ajedrez histórico de Fischer y Spassky en Islandia, hasta el relato íntimo del último viaje de Julio Grondona o el trasfondo del doping de Maradona en el 94, su capacidad para captar el detalle lo distinguió siempre.
Quienes trabajaron con él, como el periodista César Litvak, lo recuerdan como un maestro que priorizaba el respeto al lector y el rigor profesional, incluso frente a figuras de la talla de Guillermo Vilas. Hoy, el hombre que soñó con ser boxeador y terminó narrando la gloria de otros, escribió su punto final.