Una serie de extraños eventos derivaron en que una noche de febrero de 1926 alguien entrara a un panteón de Chihuahua solo para cortar el cráneo de Pancho Villa, lo que ocurrió después fue igual de raro.
Una noche de febrero de 1926 desconocidos entraron al Panteón de Dolores, ubicado en Parra, Chihuahua, y extrajeron de su tumba el cadáver baleado de Francisco Villa. Uno de los profanadores tomó un cuchillo, o posiblemente algo parecido a una segueta, para cortar la cabeza del también conocido como Centauro del Norte y llevársela.
El robo se hizo noticia, las noticias en versiones tergiversadas por la prensa y las versiones al fin fueron convertidas por el pueblo mexicano en rumores inverosímiles. La respuesta más documentada sobre este misterio llegó 42 años después, y la publicó el periódico estadunidense Chicago Sun Post.
La publicación contaba en una de sus ediciones de 1968 que el profesor Boyd G. Carter, de la Universidad de Missouri, había encontrado el cráneo de Villa, contando con las pruebas suficientes para demostrar su autenticidad. Se dispuso a regresarlo a la nación, para ello le entregó la calavera a Guillermo Guzmán West, hijo del escritor especializado en la Revolución Mexicana, Martín Luis Guzmán.
Fuente: México Desconocido