Magyar fue hasta hace sólo dos años un miembro del Fidesz, el partido de Orbán, y reconoció que fue un gran admirador del político ultranacionalista.
“Queremos construir un país basado en el Estado de derecho democrático, que respeta a los mayores, protege a los menores y la propiedad privada”, afirmó el líder de Tisza. Además, acusó a Orbán de haber hecho propaganda de odio y de haber dividido a los húngaros.
Las violaciones de normas comunitarias deterioraron las relaciones de Hungría con la Unión Europea, que mantiene congelados miles de millones de fondos por la vulneración de Orbán del Estado de derecho.
Acercamiento a la UE
Magyar adelantó, en un encuentro con los medios, que planea mejorar las deterioradas relaciones de Hungría con la UE y con Ucrania y devolver al país a la Corte Penal Internacional (CPI), de la que Orbán la sacó en apoyo del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien ese tribunal acusa de crímenes de guerra en Gaza.