La imagen del hijo de Isabel II saliendo en la parte trasera de un vehículo policial marcó un hecho histórico para el Reino Unido: por primera vez en la monarquía contemporánea un miembro de la familia real fue detenido, trasladado a una dependencia policial y sometido a los procedimientos habituales de un sospechoso.
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La policía explicó que el príncipe fue liberado bajo la figura legal conocida como “released under investigation”. En la práctica, implica que no fue imputado todavía, pero tampoco quedó desvinculado del expediente: puede ser citado nuevamente, interrogado otra vez o incluso arrestado si aparecen nuevas pruebas.