Encuentran un sistema de inodoros antiguos en Jerusalén, con heces humanas de hace 2,500 años

Dia uno
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Al excavar los inodoros de la época bíblica en Jerusalén, en las profundidades del desagüe, los arqueólogos se encontraron con diarrea de hace 2,500 años.

Al excavar un sitio en Israel, los arqueólogos de la Universidad de Cambridge se encontraron con una sorpresa. Hace 2 mil 500 años, quien usó este retrete antiguos traía un grave malestar estomacal. Tanto así, que el sistema de inodoros bíblicos cerca de Jerusalén quedó impregnado de diarrea.

Parece ser que el malestar que tenía esta persona corresponde con las características de la «diarrea del viajero», explican los investigadores para Parasitology. Típicamente, esta infección intestinal es causada por el protozoo Giardia duodenalis. Al analizar los restos debajo del microscopio, esto fue lo que encontraron.

Desechos humanos de épocas bíblicas

Giardia duodenalis es un parásito microscópico afecta a los humanos a nivel intestinal. Generalmente, provoca una diarrea intensa. En los casos más graves, explica Live Science, «provoca una diarrea sanguinolenta grave«, que puede generar intensos calambres estomacales y fiebre. Las heces antiguas encontradas en los inodoros bíblicos del sitio en Jerusalén rebosan en este microorganismo.

Los investigadores encontraron evidencia de G. duodenalis debajo de los asientos de los inodoros de piedra. Además, las tazas de los baños tenían un orificio para defecar, y uno más pequeño, que los arqueólogos asumen que era para orinar. La estructura estaba montada sobre un gran pozo negro, donde abundan todavía heces antiguas.

¿Qué enfermedades estomacales padecían las personas en la Edad de Hierro?

inodoros bíblicos Jerusalén
Un asiento de inodoro de piedra de Armon ha-Natziv. El sitio, excavado en 2019, probablemente data de los días del rey Manasés, un rey cliente de los asirios que gobernó durante 50 años a mediados del siglo VII. | Crédito: Ya’akov Billig

La población de parásitos es mayor que en dos sitios más grandes, donde había residencias de élite construidas entre los siglos VII a VI a.C. Sin embargo, parece ser que estas letrinas, encontradas en la antigua capital del Reino de Judá durante la Edad de Hierro, arrojan luz sobre la salud de las personas que las usaban:

«[…] LOS PROTOZOOS QUE CAUSAN LA DISENTERÍA SON FRÁGILES Y NO SOBREVIVEN BIEN EN MUESTRAS ANTIGUAS EN UNA FORMA RECONOCIBLE MEDIANTE MICROSCOPÍA ÓPTICA», ESCRIBEN LOS AUTORES EN EL ESTUDIO. «ESTO PROPORCIONA NUESTRA PRIMERA EVIDENCIA MICROBIOLÓGICA DE ENFERMEDADES DIARREICAS INFECCIOSAS QUE HABRÍAN AFECTADO A LAS POBLACIONES DEL ANTIGUO CERCANO ORIENTE.»

Por ello, los arqueólogos piensan que el estudio podría ser un retrato de qué enfermedades padecían las personas hace 2 mil 500 años en el actual Israel. Sobre qué enfermedades padecían los usuarios de estos inodoros bíblicos en Jerusalén, los autores reportan los siguientes parásitos:

  • Tricocéfalos (Trichuris trichiura)
  • Ascárides (Ascaris lumbricoides), o lombrices
  • Taenia sp. tenia
  • Oxiuros (Enterobius vermicularis)

De acuerdo con los autores, lo más probable es que G. duodenalis haya causado un brote severo de disentería en el primer milenio antes de nuestra era, concluyen los investigadores. Y no sólo eso: haya sido un severo problema de salud, que aquejó a los primeros pueblos de la región. 

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