El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) actualizó la matriz de costos de producción de la hoja verde y estableció un valor de $411,46 por kilo puesto en secadero. A ese monto, se sumó un 30% adicional necesario para garantizar la rentabilidad del productor, elevando el precio de referencia a $534,9 por kilo.
Sin embargo, la realidad del mercado muestra una brecha significativa. La industria está pagando entre $250 y $304 por kilo, muy por debajo del nivel calculado como necesario para sostener la actividad. En la zona centro de Misiones, entre Oberá y Campo Grande, algunos productores reciben apenas $180 por kilo, el valor más bajo registrado en la provincia.
El análisis de la situación
La diferencia entre los valores de referencia y los precios reales se explica por la desregulación del mercado impulsada por el presidente Javier Milei mediante un DNU que limitó las funciones del INYM. Desde entonces, los valores se definen por la libre negociación entre productores e industriales, sin un precio oficial de referencia.
El periodista Juan Carlos Arguello, en Canal Doce, expuso que “el valor de referencia no sirve para fijar precio y de hecho, no se está cumpliendo”. Señaló que los precios actuales están “bastante por debajo” del costo real. Además, aclaró: “A eso hay que sumarle la rentabilidad necesaria para el productor, un 30% por arriba de lo que se calcula en el INYM, lo que daría un precio de $534,90 la hoja verde”.
La estimación del INYM no repele la crisis de la yerba mate
El cálculo actualizado corresponde a la revisión bimestral realizada por el Directorio del INYM y fue validado el jueves 28 de agosto. La matriz de costos fue previamente analizada por la Subcomisión de Costos del Instituto y tiene carácter referencial. Esto refleja un costo bruto promedio de producción sin incluir márgenes adicionales de utilidad.
La situación profundiza la tensión en el sector. Los productores advierten que trabajar por debajo del costo amenaza la sostenibilidad de la actividad y el arraigo rural. En contraste, la industria sostiene que el mercado debe autorregularse, especialmente ante la caída del consumo interno y las dificultades para exportar.